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lunes, octubre 19, 2009



El secreto de sus ojos












No suelo ponerme a escribir en caliente de pelis que me han gustado, a veces una peli te entra y poco a poco su recuerdo se diluye y ese entusiasmo te parece poco justificado, pero ya han pasado unos días del visionado de la última de Juan José Campanella, El secreto de sus ojos, y tal y como preveía Carlos Boyero en su entusiástica crítica del lunes 21 en El País, su recuerdo se agranda, sus personajes se te quedan adheridos a la piel y los sigues teniendo presentes (yo creo recordar que hasta he soñado con alguna de las escenas de la peli, al menos esa sensación he tenido algunas noches).





No sólo es que a Campanella le haya salido su mejor peli, es que será de lo mejor que veamos en lo que queda de año. Todo le ha quedado redondo: el guión (con sus vueltas y revueltas, al hilo de eso tan sutil e inexistente que llamamos memoria), escrito al alimón con Eduardo Sacheri, autor del libro en el que se basa le peli, originariamente titulado La pregunta de sus ojos; el reparto, con un inconmensurable Ricardo Darín (¡pero qué bueno es este jodido argentino!), una estupenda Soledad Villamil, y dejo para el final a Guillermo Francella, el amigo alcoholizado y perdedor pero con principios inamovibles: su personaje da un contrapunto heroico a la vez que cómico que amalgama toda la peli. La realización también es buenísima, se nota que en haciendo tele en EE.UU. Campanella se ha curtido y se atreve con planos innovadores.




En fin, peli de obligado visionado, y no digo más.




P.S. Aunque ahora suena otra cosa bien alejada. recomiendo el primer cd de Gotan Project, La revancha del tango, que aunque remachacado y oído hasta la saciedad, su electrotango sigue siendo muy vigente.

Salud.

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martes, marzo 17, 2009

No tengo tiempo, no tengo tiempo...









Antes de nada, pediré disculpas. Por causas completamente ajenas a mi voluntad (me gustaba oír esa frase en televisión a veces, cuando ocurría, ponían dibujos animados en vez de la programación habitual), he dejado este blog desatendido, aunque hay muchas cosas de las que quería hablar y que he ido anotando, pero además de un mal horario, evaluaciones y otras hierbas, estoy inmerso en un cursillo telemático que me absorbe tiempo a mansalva. Pero bueno, poco a poco.





Hoy vuelvo porque vi el otro día una peli que creo que merece la pena que no pase sin pena ni gloria y me gustaría que los cientos de personas que leen esto (dos ceros arriba o abajo, es decir, más bien 4 ó 5...) la pudieran tener en cuenta. Se trata de The Visitor, de Tom McCarthy, genialmente protagonizada por Richard Jenkins, nominado (sin que eso quiera decir nada) al óscar al mejor actor, pero como la peli es pequeña e intimista se ha quedado sin nada más que eso.






La historia parece una más de ésas de personajes que cambian su vida en un momento determinado, que se tienen que reubicar. Walter Vale, un profesor universitario con poca vocación, vuelve a Nueva York para defender una ponencia en un congreso. Vuelve a la que fue su casa y se encuentra con dos personas que se han metido allí a vivir de alquiler engañados por otra persona. Son dos inmigrantes ilegales, uno sirio y ella senegalesa, y ahí la peli coge aire y se amplía, adopta diferentes visiones y hace que su reflexión personal e íntima pase a ser más colectiva, más concienciada, más política. La mirada sobre el miedo, el estado permanente de indefensión al que se somete a los ciudadanos (el binomio libertad-seguridad que en EE.UU. y el mundo occidental parece haberse decantado por el segundo término), las soledades, los deseos incumplidos, la liberación personal..., todos esos temas y más van saliendo poco a poco, con suavidad, en un bello contrapunto con un Nueva York poliédrico y sugerente.






Vamos, que si te gusta el cine de personajes, humano, pequeño (la peli es independiente, y se nota, pero tampoco hay alarde de cutrerío ni mucho menos), a la medida humana, concienciado pero sin moralina, si te gusta todo eso, ésta es una peli que no te deberías perder.




P.D. Por motivos obvios, que no te voy a decir, la BSO para este post me viene dada, el percusionista nigeriano inventor del afrobeat Fela Kuti y que si mi vista no falla aparece en la peli. Salud.

Pongo tráiler en castellano de la peli en otra entrada.

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domingo, diciembre 28, 2008






El galápago (político)









En todos los países han existido y existirán turbios hombres de Estado, de esos que no se bajan del coche oficial desde el bachillerato hasta la jubilación e incluso más.


El caso más conocido de ese maquiavelismo político quizá sea el del duque de Otranto, Joseph Fouché, figura que tan magistralmente plasmó J.-L. Brisvielle en su estupenda La cena (¡qué gustazo de representación nos ofrecieron hace unos años Flotats y Carmelo Gómez!) y que goza también de una excelente biografía de Stephan Zweig.




Pero en la política contemporánea también hay muestras de esos seres ambiciosos que manejan las telarañas del poder durante años e incluso cuando ya no salen en los papeles. Si en Francia hubo un Mitterand megalómano, en la política italiana, siempre tan "entretenida" tuvieron a Giulio Andreotti, al que le dedica una formidable peli, Il divo, el italiano Paolo Sorrentino. Por cierto, qué envidia de Italia (no por ese presidente nefasto y corrupto que es Berlusconi, por supuesto) con un cine tan variado, tan clarividente y tan cercano.


A lo que vamos. La peli no es un biopic, aunque se dedique a mostrar las miserias de un personaje, Andreotti, sin ningún tipo de consideración. Es una lúcida reflexión sobre la naturaleza del poder, sus servidumbres, sus soledades (impagable la escena en la que el matrimonio ve en la tele un concierto de uno de estos italianos melosos), sus sótanos y sus cloacas. Pero es que además está excelentemente rodado, con unos planos magníficos, una luz desvaída (que recuerda a la tonalidad de Gomorra), un guión sin fisuras y unos intérpretes emtre los que destaca la composición del personaje tan complejo que efectúa Toni Servillo. borda el papel de un Andreotti cínico, egocéntrico ("Sé que soy un hombre medio, pero cuando miro a mia alrededor no veo ningún gigante") cuya máxima preocupación suele ser que la aspirina que se toma varias veces en la peli (en unosplanos recurrentes que son toda una filosofía vital del personaje) le quite el dolor de cabeza.


Desde ya entra en la categoría de pelis inolvidables del cine europeo del año. En resumidas cuentas, altamente recomendable.


P.S. La BSO está bastante bien, aunque algunos toques electrónicos eran algo pesados, no sé si por fallo del sonido del cine. Eso sí, suena una bella canción de Beth Orton, de la que os recomiendo éste Central Reservation. Salud.

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domingo, septiembre 28, 2008

Pálidos ojos azules

Todo el mundo sabe que otro de los grandes del cine ha hecho mutis por el foro, aquí os pongo una de sus últimas (y shakespereana) escena crepuscular de una excelente película, Camino a la perdición.

P. S. Como banda sonora, además de la de esta peli que estaba muy bien, propongo "Pale Blue Eyes" de The Velvet Underground.

Salud.

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viernes, septiembre 19, 2008






El hombre perdido





A ver si voy cogiendo ritmo, que he apuntado varios temas que no quiero que se me pasen, lo que pasa es que algunos he de hacerlos en el ciber porque en casa, a 7kb por segundo (has leído bien, querida, 7Kb/s) os podéis imaginar lo que cuesta subir un vídeo o imágenes.




Pero vamos poco a poco, que como decía el proverbio, no hay camino largo que no comience con un paso.




El otro día me compré y luego vi en casa la única peli de este señor, László Löwenstein, ese pedazo de actor conocido por el nombre de Peter Lorre. Nació en Hungría, de origen judío, pero su pueblo, cosas de la historia de Europa, hoy es Eslovaquia. Encabezando esta entrada lo podéis ver en una de sus más memorables actuaciones, en M, el vampiro de Düsseldorf, de Fritz Lang (1931). Hubo un tiempo en que los buenos actores, acostumbrados durante años a hacer docenas de películas (y en muchos casos después de una larga carrera actoral teatral a cuestas) se pegaban años y años con un proyecto de película, buscando financiación, convenciendo a amigos para que les hicieran diversas labores y al final podían hacer una peli. UNA, porque en muchos casos ya no les dejaban estrenar otra. Y eso le pasó a Lorre, actor que llenaba la pantalla con su peculiar físico de mirada de pez. Hasta el año 1951 no pudo estrenar esta peli. No es una obra maestra, pero tiene un no sé qué inquietante que me atrae, una bella y expresionista fotografía en blanco y negro muy crepuscular y unas escenas finales en un Hamburgo todavía reventado por las bombas de la Segunda Guerra Mundial que me la hacen muy atractiva.


Hoy en día, que cualquier actorcillo-a de veinte años que sólo sabe poner la cara de "qué hago yo aquí?" da "el salto a la dirección" (así lo dicen) no hay que dejar pasar estas pelis únicas de actores fuera de serie, que llevaban el cine en sus venas y que trabajaron con los más grandes.

Tal vez, el mejor ejemplo de todo esto sea esa obra maestra del cine que dirigió ese grandísimo actor que era Charles Laughton, La noche del cazador, (1955), con un perturbador Robert Mitchum en una de sus mejores interpretaciones. Pero ésa será otra historia.
P. S. Una de las mejores novelas de Ramón Gómez de la Serna, El hombre perdido, es anterior a esta peli, pero sí que puedo poner una referencia musical. En los 80 había un grupo de culto, de esos que vendían 300 copias en toda España, 250 de las cuales eran en Valencia (donde además los llevaban a actuar) que se llamaban The jazz butcher. Este grupo tenía una canción que me viene machaconamente a la cabeza cada vez que veo a Peter Lorre cuyo estribillo decía "Peter Lorre, Peter Lorre is OK, is OK".
Salud!

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miércoles, junio 11, 2008







Fuera, gelatina vil




Reconozco que esta frase de El Rey Lear de Shakespeare siempre me impactó desde que la leí en los pleistozónicos tiempos de 3º de BUP. Y ahora viene al pelo después de haber visto ayer Antes que el diablo sepa que has muerto, la última peli de Sidney Lumet, el director de Doce hombres sin piedad y otras grandes pelis.



La peli es magnífica, lo más moderno y a la vez clásico que se puede ver en la cartelera. Con una estructura en constantes flashbacks, repitiendo los hechos desde diferentes puntos de vista y encuadres y con una temática claramente shakespeariana de la que no os voy a decir nada, sólo que el director se sitúa por encima de los personajes y los zarandea. La fotografía, entre saturada y tenebrosa (un crítico decía que es como si se hubiera filmado un día de resaca, con las gafas de sol puestas) coadyuva mucho al efecto final.



Pero lo mejor de todo, siendo todo estupendo (un "pero" pongo, el último plano de la peli, que no entendí) son los actores y su dirección. De Philip Seymour Hoffman poco hay que añadir, creo que es de los mejores actores de su generación y lo demuestra en cada peli, que sólo por su presencia merecen la pena ser vistas, desde Happiness hasta La familia Savage, pasando por la oscarizada Capote, de la que ya hablé aquí. Pero además el resto del reparto también lo borda, Ethan Hawke, la siempre atractiva Marisa Tomei, ese pedazo de actor que es Albert Finney...


El guión te lleva y te trae como un mecanismo de relojería a punto de estallar. Y Sidney Lumet tiene nada menos que 83 años, manteniendo un pulso portentoso. Yo que tú iría a verla antes de que la quiten.


P.S. A la peli le cuadra perfectamente uno de los discos que me compré ayer, Can our love..., de los siempre tenebrosos Tindersticks y la voz profundísima de Stuart Staples. Ya sé que son lo mismo de siempre, esas baladas tristes que parece que te llora el cd al oído, pero me gusta. A ver si os pongo algún vídeo.
Salud.

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lunes, abril 07, 2008




Sucedió donde nunca pasa nada






Así rezaba el cartel de una de mis películas favoritas de los últimos diez años, la fantástica (por lograda, no por no realista) Fargo de Joel y Ethan Coen. Para mi gusto, es la peli más conseguida de esta pareja de hermanos que llevo siguiendo desde hace años. Me gusta todo de esta peli, especialmente su humor negro (de repente te ves carcajeándote de cosas de las que nunca pensarías que te reirías), pero también el guión, esos diálogos cogidos de oído, como unos Azcona americanos, las interpretaciones memorables, de la sheriff embaradísima Frances McDormand, todo sentido común y perseverancia, al pobre hijoputa de William H. Macy, al que todo le sale mal (preciosa la imagen de la desolación cuando rasca el hielo de su coche), pasando por el gran Steve Buscemi del que ya os hablé en otra ocasión y todos y cada uno de los actores de reparto que configuran un retrato coral inapelable de la América real y profunda. Impagables las dos prostitutas universitarias (como lo son todas las chicas del Play Boy, según dicen siempre en los reportajes fotográficos) cuando se entrevistan con la policía ("Era un poco raro. Tenía la polla torcida", aunque en la V.O. dice "Estaba circundado"!!), el japonés solitario, el marido de la policía, su compañero... En fin, todos.

Yo creo que la he visto 4 ó 5 veces y la semana pasada repetí, y en VOSE, que me pareció todavía mejor.

P.S. La BSO es magnífica también, esa entrada con todo nevado y el coche, minúsculo, avanzando con la música épica a todo trapo. Y José Feliciano en un bar de un hotel, y Buscemi diciéndole a otra puta también excelentemente elegida en el casting: "Bueno, hoy hemos tenido suerte, hoy toca José Feliciano". Por cierto, en mi cd de versiones de "Sunny" También sale José Feliciano, hoy hemos tenido suerte.

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jueves, marzo 27, 2008


Muerte de un guionista


El martes me enteré de la muerte de Rafael Azcona y colgué varias veces un vídeo de You Tube de El verdugo, una de mis pelis favoritas en las que intervino Azcona. Finalmente veo que ha subido el vídeo al blog y aprovecho para añadir esta nota. Lo que más me gustaba de Azcona era el oído que tenía, esa naturalidad con la que hablaban sus personajes, captados magistralmente en sus conversaciones populares. Ese gusto por lo popular que sólo se había oído en Carlos Arniches, que introdujo palabras que luego todo el mundo usaba, es la mejor característica de Azcona, además, por supuesto, de la mala leche y el humor negro. Era lo más parecido a Billy Wilder (pero sin dirigir) que teníamos en el país, así que una lástima. Que disfrutéis del vídeo y de los prodigiosos guiones del logroñés Rafael Azcona.

P.S. ¿Música para esta entrada? Nino Rota en alguna de las BSO que hizo para Fellini. Supongo que le gustaría a Azcona.

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martes, marzo 04, 2008




No es país para los que no tienen sentido del humor









El viernes pasado me fui con mi padre al cine a ver la peli de los Coen, de los que soy un admirador veterano. No voy muchas veces con mi padre al cine, pero sé que hay pelis que a mi padre le gusta ver y que no va a ir a verlas con mi madre por su contenido violento o temática. Por eso, de vez en cuando, le digo que vamos al cine y de paso tomamos alguna tapa por ahí. De las últimas pelis que he visto con mi padre estoy bastante satisfecho. A saber, Salvar al soldado Ryan, L.A. Confindential, Fargo y ésta.

La peli de los Coen, o mejor sería decir de Javier Bardem, pues su presencia es absoluta en el film, está bien, pero no es la mejor ni de Bardem ni de los Coen. Tuve la precaución, como profe que he sido de cine y literatura, de leerme antes la novela de Cormac McCarthy para establecer la comparativa, y la adaptación es muy fiel. El texto de McCarthy es seguido casi milimétricamente, con un par de licencias, y precisamente ahí radican los problemas. Es un texto que se centra en varios personajes, que hablan sin parar (lo que les gusta mucho a los Coen y a Tarantino, por ejemplo), plagado de violencia, y la peli adolece un poco de esos cambios de foco, de que la figura abracadabrante de Anton Chigurh, el asesino implacable, es un ser de otro planeta, irreal, uno de esos asesinos invencibles de los que el cine ha dado abundantes muestras (recuerdo "El silencio de un hombre", con un magnífico Alain Delon). La puesta en escena es irreprochable, como una versión en desierto de Fargo, pero para quitarle horror quizá haría falta algo de lo que Fargo tenía, ese humor negro que hace que uno se ría en los momentos más salvajes. Y es que ya lo dice Woody Harrelson (para mi gusto, un error de casting), el problema de Anton Chigurh es que no tiene sentido del humor.

P.S. La música para esta entrada se dispara en varias direcciones. Por una parte, los narco-corridos de Los Tigres del Norte que tan caros son al Pérez Reverte de La reina del Sur. Por otro lado, también me acordé del rock mestizo de Los Lobos y de otro grupo del que no tengo nada y quiero, Calexico, también música de frontera.

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jueves, febrero 07, 2008




Historias de taxis










Ya he dicho alguna vez que de algo nos tenemos que beneficiar del hecho de que las cajas de ahorros tengan que enjugar parte de sus ingentes beneficios en obra social. Y, por ejemplo, ayer fui a ver, gratis (como dice Miguel Ángel Aguilar, alguien lo pagará), Taxi driver, de Martin Scorsese (1976), esa estupenda peli que lanzó a Robert de Niro a un estrellato del que pocas veces ha bajado. La había visto hace más de 20 años en la tele y entonces, tierno adolescente que yo era, no me gustó, aunque algunos planos se me quedaron en la retina. Ayer, a pantalla grande, me entusiasmó. Pero de lo que quiero hablar es de los taxis y sus historias.


La verdad es que nunca me han gustado mucho, la mayoría de los taxistas, al menos en Zaragoza, son de un facha impresentable, de los que hacen de la COPE y el PP su santo y seña. Alguna vez he estado a punto de bajar de un taxi y mandarlo a tomar por donde amargan los pepinos o la espalda pierde su casto nombre, pero a veces me han ocurrido cosas curiosas. Una vez, en Barcelona, al decir que era profe de literatura, entré en una inefable conversación con el taxista argentino sobre la mística, Fray Luis de León y la literatura en general. Nunca más me ha pasado. Y el último día que cogí uno, todo iba bien (el taxista oía la SER), hasta que de repente me preguntó por un jugador de fútbol y si éste era judío. Me temí lo peor, pero cuando añadió: "Claro, tiene que ser judío, al ser egipcio" ya la cosa pasó al surrealismo y al cadáver exquisito, cada frase no tenía nada que ver con la anterior.


Y es que eso de subir al coche de un desconocido que se gana la vida llevando a la gente de aquí para allá da mucho juego. Os añado mi peli favorita del tema, "Night on Earth", de Jim Jarmusch, cinco historias de taxistas en el mundo.


P.S. La BSO de esta peli de Jarmusch es buenísima, del íntegro de Tom Waits, aunque la de Taxi driver, que no conocía, es también excelente, nada menos que de Bernard Herrmann, uno de los mejores compositores de cine (Ciudadano Kane, Psicosis...), así que cualquiera de las dos vale de fondo sonoro.

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martes, enero 22, 2008













Un fin de semana de cine










Digo esto en sentido literal, es decir, un fin de semana en el que, además de leer (han caído un par de libros), lo que más he hecho ha sido ir al cine, a razón de peli por día.





Por orden de aparición, lo primero que vi el viernes fue la peli de la imagen que encabeza esta entrada, Desacuerdo perfecto, de Antoine de Cannes, de 2006. Se trata de la típica comedia romántica pero hecha con solvencia, elegancia (me sobra algún chiste escatológico) y sobre todo basada en la interpretación de estos dos astros incuestionables de la cinematografía gala, el siempre genial Jean Rochefort (inolvidable en El marido de la peluquera) y lo mismo cabe decir de Charlotte Rampling, que borda su papel. Tiene además el valor añadido de mostrar un amor maduro de forma tierna y a la vez ligera, y de unirlo a una excelente fotografía y un guión no muy manido. Ah, y atención a los mitómanos al desnudo de la Rampling, a sus 61 años... Una peli amable, sin más pretensiones.




Algo similar cabe decir de la que me zampé el sábado, Caramel, película de la guapísima libanesa Nadine Labaki. Todo transcurre prácticamente en el microcosmos de una peluquería libanesa, semanas antes de que Israel decidiera dar un paso más para resolver el conflicto con Palestina bombardeando durante días El Líbano... Bien, en esa peluquería y alrededores se van entrecruzando historias de mujeres con un tono más agridulce y profundo que en la otra peli, con unas imágenes cálidas y llenas de sensibilidad (por ejemplo, cuando le lavan el negrísimo y bellísimo pelo a una clienta asidua)... Así que también os la recomiendo, más que la anterior.



Y ya el domingo, cambié de continente cinematográfico y me fui a los EE.UU. a ver En el valle de Elah, de Paul Haggis, guionista que fue de Crash. En este caso, la peli versa sobre la reconstrucción de la figura de un hijo fallecido al volver de la guerra de Irak por parte de su padre, el siempre eficaz Tommy Lee Jones, que hace una de esas interpretaciones de óscar, llenas de humanidad y primeros planos que nos van descubriendo las verdades ocultas. Es más una peli de personajes (también fantástica la bellísima Charlize Theron, que hace un papel contenido, de los de "menos es más") que de temática social, nos interesa más la sicología de los personajes y sus vericuetos que la trama. A mí se me hizo algo larga y a veces redundante, pero para ser cine USA no está mal.

P.S. Me he dejado para este finde la de Álex de la Iglesia, Los crímenes de Oxford, pero llevo toda la mañana oyendo al grupo de Leonor Watling, Marlango, concretamente un cd titulado Selection, que tiene remezclas de su primer cd y versiones. Que vaya bien.

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sábado, enero 12, 2008



Trapitos de colores






Ayer por la tarde llovía en Zaragoza y pensaba hacer una evocación de la lluvia y la ciudad, su color y demás, pero me fui al cine a ver This is England, de Sheane Meadows y he cambiado de idea. He de reconocer que me gusta mucho el cine social británico, considero que tiene una profundidad y una credibilidad de la que carecen otras cinematografías, que sus diálogos me parecen naturales y no impostados, y así era difícil que esta peli no me gustara. Había leído alguna crítica por ahí, por ejemplo una muy elogiosa en Culturas de La Vanguardia del gran Kiko Amat, que tanto controla de esa época y de esas latitudes, y reconozco que la peli está a la altura.
Decir que su tema es la captación de un chaval de 12 años por un grupo skinhead en el año 83 en una ciudad industrial británica es quedarse muy corto. Eso está, sí, pero hay, como suele ocurrir en el cine social británico, muchos más temas que cruzan la peli: la soledad, el desamor, la conciencia de grupo, la familia, la música como factor aglutinador, el racismo..., así que la peli se enriquece poco a poco. Desde las primeras escenas de la guerra de Las Malvinas sacadas de la televisión de la época de Margaret Tatcher, vemos que el retrato no va a ser nada complaciente.

Las interpretaciones están muy logradas, desde el debutante chavalín Thomas Turgoose hasta los actores más curtidos como el skin Combo, Stephen Graham. De la bondad de los actores ingleses no hay más que decir, casi siempre están en su papel.

Por supuesto, los aspectos técnicos también rayan a gran altura, excelente fotografía, caracterización, BSO, así que creo que si conociste esa época (ay, algunos de esos problemas que salen los padecimos muchos, la dificultad de encontrar la ropa "que molaba", la imitación, el infierno de los otros...) o si te gusta el buen cine social o sociológico, si crees que la ideología nacionalista de cualquier tipo (y la religión como ideología, añado) es uno de los peligros para relacionarnos, es tu peli.

¡Qué gran final, anticlimático pero coherente!

P.S. como BSO añadida a la estupenda del film, pongo a estos señores, que, junto con The Clash, son de lo mejorcito de la música británica de la época, The Jam y su In The City, todo un himno.
P.S.S. En dos días se ha muerto el gran José Bello (Pepín) y Ángel González. Prometo entrada próxima.

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jueves, diciembre 27, 2007



La delicia de la navidad




Que no se llame nadie a engaño, no soy de los que creen que la navidad sea una época maravillosa del año, desde hace ya tiempo que sólo le veo la ventaja de las vacaciones, pero he de reconocer que este sábado me di una alegría, y no fue, evidentemente, la lotería. El sábado 22 pusieron en la 2 (¿dónde iba a ser?) una peli de esas que parecen poca cosa y sin embargo la recuerdas una y otra vez. Se trata de Deliciosa Martha, esta peli que veis al lado del año 2001 y dirigida por Sandra Nettelbeck, que también es la guionista. Decir de ella que es "Una comedia para gourmets" es faltar mucho a la verdad. Lo cierto es que bajo la apariencia de una comedia típica de caracteres enfrentados (la estupenda -¡cómo me gusta esta mujer!- Martina Gedeck que disfrutamos en La vida de los otros y el no menos excelente Sergio Castellito) hay muchas más cosas sobre las relaciones humanas, nuestra fragilidad, nuestros temores...

Es una peli hecha con cariño, como el pastel que la cierra, con los ingredientes justos para no empalagar, con una fotografía muy tamizada y otoñal, con unas miradas sutiles que dejan traslucir la fragilidad de los personajes, cómo van y vamos creciendo y cambiando con ellos.

Además, la banda sonora es otro ingrediente (ya que estamos en harina, sigo con la misma familia léxica) fundamental, ese sensacional Paolo Conte que hace que la vida sea más amable, como le ocurre a esta peli, que, pese a que la tengo en dvd y la ponían a las 2 de la mañana, no pude evitar volver a ver y volverme a emocionar y alegrarme las navidades.

P.S. No suena Paolo Conte, pero sí el Herbie Hancock que os pongo al lado, Takin' Off, uno de mis últimos cds, que tiene otra canción alegre, surrealista y maravillosa como es "Watermelon Man".

Que os sea leve.

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miércoles, noviembre 28, 2007




Invisibles






Uno de los temas sociales de los que se más se habla es el de la invisibilidad, como hay muchos conflictos, grupos sociales, países, que no ocupan ningún espacio en los medios (otro día podemos hablar, aunque ya lo hemos hecho en alguna ocasión, de los temas que salen mucho en los medios, aunque ya sabemos todos qué temas son), y, por consiguiente, de lo que no se habla no existe. Eso no es más que otra forma de hacer ideología y, en casos extremos, algunos dirán que de fascismo, alejar y silenciar la realidad para que nuestra visión del mundo no se vea alterada, deturpada, por cosas que no se quiere por parte de algunos que sean conocidas.



Esta introducción sirve para hablar de la película documental que vi ayer en La Caixa (ah, la mala conciencia, y la exención tributaria, of course, que les hace a los bancos gastarse en obra social parte de sus dineritos!). Se titula Invisibles, y es una de esas películas colectivas (por orden de aparición, Isabel Coixet, Win Wenders, Fernando León de Aranoa, Mariano Barroso y Javier Corcuera, cito de memoria) a beneficio de una ONG, en este caso uno de las mejores, a mi entender, y a la que, modestamente, contribuyo, Médicos Sin Fronteras (http://www.msf.es/).
La peli debería ser de visión obligatoria, sobre todo para todos aquellos que no hacen más que mirarse el ombligo y pensar que sus problemas son los más importantes del mundo, que no existe más que el occidente, Europa, el fútbol y los famosos.

La peli, pese a tener el apoyo en la producción de Javier Bardem, ha sido muy poco distribuida, por lo que, desde aquí, hago el llamamiento para que la veáis cuando podáis, que apoyéis a esas ONGs que lo merecen, pese a ciertas campañas de desprestigio bastante interesadas que parece que sólo quieren que veamos a los estados y sus ejércitos como los únicos posibles gestores de las tragedias mundiales.

P.S. Entre evaluación y evaluación, sólo me da tiempo a recomendar una música que salía en los Documentos TV y que ayer me venía una y otra vez a la cabeza, me imagino que por analogía. Se trata de Ry Cooder y la BSO de Paris,Texas, que me parece una música bastante enigmática y poderosa para esta rauda entrada.

Salud y conciencia.

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martes, noviembre 27, 2007










Securitas, securitatis












En esto del cine, ya sabéis que la cosecha va a rachas, o no hay nada a lo que echar el ojo ni rebajando el nivel de exigencia a extremos televisivos, es decir, esas pelis que sólo ves si el mando a distancia te pilla lejos del sofá, o se amontona el trabajo. Últimamente he visto un poco de todo, la decepción del último Woody, que no me ha dicho nada, el gusto de Un funeral de muerte, horrible título para una comedia bastante negra (y a veces marrón, y no digo más), entretenida y con momentos desternillantes, el reencuentro con el siempre interesante Gonzalo Suárez en Oviedo express, un cineasta con mundo y estilos propios y que se autoindaga en esta peli, y hoy una de un novel, La zona, de Ignacio Plá.






Esta peli tiene como trama el choque entre dos mundos cercanos pero antagónicos, el opulento y autocomplaciente de los ricos y el misérrimo de las barriadas más marginales de México D.F. En ese sentido, nada nuevo que no se haya visto otras veces, y ahí radica el principal handicap, a mi modo de ver, de la peli, ese maniqueísmo, esa previsibilidad y el fondo desesperanzado, como no podía ser de otra forma con ese argumento.






Como en otras pelis de autores nuevos, es en la forma de narrar donde radica su novedad, y aquí hay ecos de Amores perros, aunque no en la estructura de relojería que tenía la peli de Iñárritu, algo del Carol Reed de El tercer hombre, del cine clásico también. Y también la dirección de actores, que me ha parecido muy acertada (un pero, la Verdú no tiene tanto papel, aunque éste sea lucido y le saque su habitual partido, como parece indicar el cartel), desde el siempre eficaz Daniel Giménez Cacho hasta los más jóvenes como Daniel tovar, el chaval que protagoniza la mayor parte de los planos.






En resumen, una peli recomendable pero no imprescindible.

P. S. Estoy en el ciber, y el último disco que me he comprado ha sido de jazz, de Jimmy Smith, este simpático señor que anima cualquier fiesta con su acid jazz. El cd se titula Home Cookin'.

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martes, septiembre 25, 2007






La mirada ensimismada










O íntima, o extática, o solipsista. El caso es que este domingo, venciendo la molicie propia de un día en que desayunas cerveza como quien dice, fui a ver la última peli de José Luis Guerín (tengo dudas sobre si él le pone el acento), En la ciudad de Sylvia. Para no llamaros a engaño os copio la sinopsis que dan en los Renoir, no sé si me cabrá: "Un chico en una ciudad, mira a una chica. Después mira a otra". Y eso es todo. Para los que piensen que el cine es narración, evidentemente no es la peli ideal, si pensáis en una peli de Tarantino, esto es como todo lo contrario, pero a mí me gustó y me parece que hay que apoyar cine diferente a lo de siempre.


A mí me pareció una reflexión sobre el eterno femenino del que hablaba La Mode, del misterio. No es que el diálogo quepa en un folio, es que cabe en el filo del folio, pero con las miradas, con los dibujos que hace el protagonista, dice mucho más que otras miles de pelis.


Tiene un ritmo fluvial, de meandros de río, como si ese tranvía que puntúa la única conversación de la peli se inmiscuyera en los fotogramas. Y tiene elementos de otras pelis de Guerín que me gustaron, como Tren de sombras: las imágenes nocturnas de las habitaciones con los faros de los coches iluminando las paredes; o el tratamiento del sonido, casi documental como en En construcción. De hecho me parece que Guerín es de los autores que más cuidan ese elemento, el sonido directo, que le da una atmósfera peculiar a su cine. La banda sonora, que según algunas fuentes era del grupo Migala (buenísimo uno de sus cds, Así duele un verano, aunque desolador...), también es un acierto. Yo os la recomiendo, aunque hay que saber a lo que se va.

Os pongo esta imagen de Brassai que no es un tranvía pero me lo recuerda y también tiene un eco de uno de los mejores planos de la peli.
P.S. Como música de hoy, lo dicho, ese inmejorable LP de debut que fue El eterno femenino de La Mode, ya inencontrable incluso en su edición en cd junto con sus demás canciones del segundo LP, que no le llegaban ni a la suela de los zapatos. Especialmente recomendada la canción que le da título, El eterno femenino.

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lunes, septiembre 24, 2007





La atracción del mal













Algo tiene el mal que no nos es indiferente, el Mal con mayúsculas, algo pérfido que hace que miremos una mala acción con un cierto morbo, con una cierta "complacencia". Una frase muy cruel dice que nadie es completamente infeliz ante la desgracia de un amigo. Sin llegar a ese extremo, hoy os quería hablar del último libro que he leído, Hasta el último momento, las memorias de la secretaria de Hitler, Trauld Junge, esa apacible señora que encabeza esta entrada.
Llegué a este libro por dos vías, la película El hundimiento, que se supone que pone en imágenes esa narración, y un documental que presentó en Tarragona mi amigo José Ramón Díez Espinosa, titulado La secretaria de Hitler, donde la antedicha señora explica más o menos lo mismo que en las memorias pero en un formato más árido.
De la peli El hundimiento no quiero hablar ahora, aunque entiendo las reservas que ponía Díez Espinosa cuando le pregunté en su excelente presentación. La verdad es que históricamente hablando no es que sea lo mejor que se puede ver, es una recreación bastante pálida e incluso algo exhibicionista (no sé si llega a ser autocomplaciente), aunque hay que reconocer que Bruno Ganz borda su difícil papel de un Hitler "humano".
Me interesan las memorias de Trauld Junge, qué cuenta alguien que estuvo más de dos años al lado del "monstruo" y la verdad es que es llamativo. Parece que nadie sabía nada de lo que ocurría, que el aura de Hitler todo lo absorbía a su alrededor, que el mal se disolvía y sólo se veía algún rasgo de megalomanía y poco más.
No me resisto a copiar unas palabras que dice una invitada a una cena con Hitler: "Mi Führer, hace poco vi en Amsterdam un tren de judíos deportados. Es terrible el aspecto que tiene esa pobre gente, seguro que los tratan muy mal. ¿Lo sabe usted?, ¿lo permite usted?" [hasta aquí la cita]. Junge añade: "Se produjo un silencio penoso. Hitler se levantó, se despidió y se retiró". Eso es casi lo único que se dice sobre los judíos en dos años en presencia de Hitler.
No es de extrañar que Junge sufriera luego depresiones severas, que intentara olvidar que sintió hacia Hitler un cariño casi paternal, que ella estaba allí al lado del monstruo, del Mal, y el afecto está vedado en esos casos.
Lo que más asusta a veces de un monstruo es que se parezca en algo a nosotros, necesitamos distancia, barreras, diferencia.
P.S. Raudo y veloz, música para este post: vosotros mismos, Marlene Dietrich, Ute Lemper, Lotte Lenya...

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martes, septiembre 18, 2007





Caro Diario








En medio de una semana que promete, y no sólo en lo climatológico (ayer mi quiosquera habitual, fuente fiable donde las haya, me decía que había sido el peor día de calor y humedad de todo el verano), con bancos británicos con largas filas de clientes sacando dinero, gente que paga su hipoteca y su banco central estatal que "inyecta" (curioso eufemismo) dinero a los bancos hipotecados (así que se paga dos veces la hipoteca, por vía recta y por vía "posterior"); alumnos a los que saber escribir bien su apellido les importa un huevo y el escroto de otro; mi arrendataria en Tarragona que se ve que con una subida del IPC del alquiler al año no tiene bastante (pobrecita, tiene tres pisos en la misma finca en Tarragona, vendió unos terrenos a Port Aventura hace unos años y le dieron sólo unos cientos de millones, yo lo entiendo) y ayer me lo pretendió subir... Con todo esto y mucho más que, como el Lazarillo, me callaré, lo mejor es recomendar una buena peli. Y como el otro día nombré a Nanni Moretti, aquí va.



Caro Diario es una peli del año 1993, aunque aquí llegó algo más tarde. Yo recuerdo que fui a verla en diciembre de 1994, cuando hacía mis pinitos como profe sustituto de instituto en Vilanova i la Geltrú. ¡Conocía tan poco Barcelona que no sabía dónde estaba la Rambla de Catalunya y los cines Alexandra! La peli es una delicia del principio a fin, aunque las tres historias que narra son de tenor muy diferente.



La primera, "En vespa", es mi favorita. Siendo que toda la peli es en primera persona y forma de diario, aquí además contiene una serie de paseos por Roma comentados por el propio Moretti, visitas a casas que le gustan, barrios, rincones... La peli desprende una "joie de vivre", con el autor bailando música variada (rai, por ejemplo) sobre su vespa, que es una excelente manera, casi como una bici pero más descansada y contaminante, de ver una ciudad.


De las otras dos historias, la más divertida y lírica es la segunda, creo recordar que se llama "Islas", y es un viaje por las islas italianas en busca de la tranquilidad que se ve frustrada una y mil veces por los tipos humanos que se encuentran y el compañero de viaje que lleva Moretti. Lo mejor, un plano de Moretti tirando la pelota de fútbol a lo alto con el Vesubio al lado y un barco que surca majestuoso el mar. La tercera historia es un canto a la vida sencilla y relajada.


Si no la tuviera ya comprada, iría ahora mismo.


P.S. La B.S.O. está también muy bien, como aquí al lado cuando canta la canción de Juan Guerra "Buscando visa para un sueño", pero no la tengo. Si algún lector quiere darme una copia de seguridad de ella estaría bien...


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domingo, septiembre 16, 2007

Atrapa al bajito




Las traducciones de títulos de películas o de libros merecen darles de comer a parte. Hoy os quiero comentar, aunque sea brevemente, la novela que acabé ayer, ésta, Get shorty, de Elmore Leonard, que se tradujo en su versión cinematográfica en España con el feo título de Cómo conquistar Hollywood.


Contravieniendo la regla más elemental, primero vi la peli, estupenda y entretenidísima, en uno de esos dos años que me pegué en esa estupenda ciudad de la Cataluña central que es Manresa, llena de actividades culturales, excelente climatología, bares abundantes y muy marchosos y apertura mental (espero que se note la ironía). Tenía los únicos cines que había a 20 metros de mi casa, y en un año, cinéfilo como soy, creo que vi tres pelis, y una de ellas fue Torrente, rodeado de skins que no vieron en el casposo Santiago Segura un antihéroe sino un modelo a seguir. En fin.


Pero entremos en harina. La novela es divertidísima, llena de ritmo, con unos diálogos que te llevan en volandas por las más de 400 páginas. Alguna vez he pensado que el buen oído que tienen muchos novelistas y guionistas norteamericanos para reproducir el lenguaje de la calle, tiene que ver con su gusto por la oralidad, por la ausencia casi total de tradición cultural libresca, pero eso es otra historia. Tanto la novela como la peli tienen elementos de esos que en la teoría de la literatura se llama metaficción, pues desde dentro de ellas se cuenta cómo se va haciendo una peli, el guión, los personajes, aspecto éste más marcado todavía en la peli.
La peli es entretenidísima, con un Travolta (que nunca me ha gustado demasiado) perfecto en su papel, Danni De Vito, Gene Hackman y la bellísima y estupenda actriz René Russo. La dirección es de Barry Sonnenfeld, lo que le da ya un marchamo de profesionalidad. Además, la peli tiene una BSO insuperable, con unos US3 en su mejor época. Así que, atrapa al bajito!
P. S. Indudablemente, la música del post es US3, su primer álbum, Hand of the torch y su versión de Cantaloop, todo un hit para una época, los 90.

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