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miércoles, diciembre 15, 2010



MAFIA (S)


Esto de llevar un blog de forma informal es un poco descorazonador para los miles y miles de seguidores que tiene uno(?). Cuando empiezo a hacer cursillos telemáticos, me cabreo tanto que me olvido del blog y de todo lo que no sea urgente.





Pero bueno, de vez en cuando vuelvo, no es que no tenga temas de los que hablar, es que me saturo de pantalla.





Pero la aparición de Besrlusconi en todas las tertulias de ayer me ha hecho acordarme de que tenía una entrada pensada desde hace días sobre el tema de la mafia (y no es casual la asociación de ideas, mirad esta bella foto de un desasosegante Berlusconi en 1977 con un curioso pisapapeles).




El tema de la mafia me fascina desde hace años, no podía ser menos en alguien como yo aficionado al cine negro, a la literatura italiana, a Sicilia, y voy poco a poco leyendo lo que pillo del tema. Creo que ya hablé por aquí de Roberto Saviano y su excepcional Gomorra, altamente recomendable para los que quieran leer un reportaje periodístico de primer nivel y que le ha costado a su autor una condena a muerte por parte de la mafia y tener que vivir en el filo.




Pero hoy os quería hablar de otro libro que me parece injusto que salga de tapadillo, se titula Cosas de la Cosa nostra y fue escrito por el juez antimafia Giovanni Falcone y Marcello Padovani, evidentemente antes de que la mafia hiciera estallar mil kilos de explosivo en un tramo de la autopista entre Messina y Palermo un 23 de mayo de 1992 (¡qué bella metáfora la del monopatín que lo simbolizaba en la película de Paolo Sorrentino Il divo!). Decir que es un testimonio de primera mano es quedarse corto, cuenta en primera persona todo lo que podía contar de sus investigaciones, cómo se ganó a algunos jefes de la Cosa nostra, sus códigos, sus conductas... Imprescindible, y además publicado por una de esas editoriales pequeñitas y exquisitas, http://www.barataria-ediciones.com/, que os recomiendo.


Y aprovechando que el Pisuerga sigue pasado por Valladolid, o eso creo, podéis buscar en la red fotografías de una artista siciliana, Letizia Battaglia, que muchas veces se han usado para ilustrar libros sobre Sicilia y sus circunstancias, como ésta.


P. S. No os voy a poner música siciliana para esta entrada, pero sí algo italiano, es perfecto cd que es Milano Jazz Dance Combo, que me llegó de mi garfio habitual y después rescaté yo de un cajón de Fnac por 5 € de nada. un disco elegante ideal para que te acompañe un buen rato. De nada.

















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miércoles, septiembre 29, 2010



Adiós, Abuelo




En Aragón, hemos tenido hasta la semana pasada una peculiaridad de la que no gozaba nadie en España: al nacer, los niños tenían, si no había habido ningún fallecimiento, cinco abuelos, los dos paternos, los dos maternos, y El Abuelo por antonomasia, José Antonio Labordeta. Y era así porque para muchos Labordeta significaba eso, la figura de alguien que tenía un ascendente sobre ti, que había vivido y cantado todo, que te miraba "abuelamente", con ese cariño desprendido que tienen los abuelos, curtido en mil batallas, descreído pero que ahí estaba, con una dignidad de la que tantos han carecido o han ido perdiendo de tanto dejarse pelos en las cada vez más estrechas gateras.


Uno ha ido a innumerables conciertos de Labordeta, en ocasiones con bastante poca gente, que significaban más que una ceremonia para los asistentes, ha leído y regalado sus libros, ha estado en el nacimiento del partido del que luego Labordeta sería parlamentario aragonés y diputado en las Cortes españolas, se lo ha encontrado docenas de veces en reuniones, asambleas, paseos por su Zaragoza (San Cayetano, San Felipe, Zurita...).


Labordeta significa mucho para Aragón, pero no sólo eso, no es un referente local, creo que su figura es más que eso. Su compromiso iba matizado además con una bonhomía y una distancia irónica que lo hacían más atractivo. Su cariño por la gente en general hacían de él alguien cercano. Si no recuerdo mal, en una encuesta de ámbito español salió elegido como el personaje favorito de los españoles para echarse unas cañas con él, lo que me parece muy significativo.
Afortunadamente, nos quedan sus recuerdos, sus discos (anda que no he oído veces sus cintas en los viajes con mi padre!!) y sus libros, que ahora se venderán como churros, curiosamente.
¡Hasta siempre, amigo!
P.D. Para la banda sonora de hoy sobran comentarios, cada uno tiene sus discos favoritos de Labordeta. A mí siempre me ha puesto la piel de gallina "La albada", "Los emigrantes", "La abuela", "Esta tierra es Aragón", que me parece el auténtico himno no-oficial, y, por supuesto, "Himno a la libertad", pese a su carácter coyuntural.

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miércoles, septiembre 23, 2009











Haggisland






Uno de los viajes del verano me llevó por tierras escocesas, concretamente a Edimburgo. Toda una delicia viajar en agosto, salir del bochorno y de los cuarenta y tantos grados de España y aterrizar en los veintipocos de máxima de Escocia, desenterrar la gabardina y la manga larga por unos días.






La ciudad de Edimburgo es preciosa, ideal para patearla y escudriñar rincones. Tiene un punto gótico y macabro que no me esperaba, con sus referencias a los ajusticiados en la plaza del mercado de Grassmarket, los ladrones de cadáveres del cementerio de Greyfriars, unos cuantos edificios grises de aspecto inquietante, la visita, que no hice, a los pasadizos del subsuelo de la parte más famosa de la ciudad (toda una metáfora) donde, en los años de la peste del final de la Edad Media, cientos de apestados fueron encerrados hasta que murieron. Os dejo el enlace para el que quiera echarle un vistazo: http://www.realmarykingsclose.com/.







Y tiene, evidentemente, un buen montón de sitios a los que ir. Además de los pubs, realmente cosy y acogedores, los museos son también una opción para pasar el tiempo y ver caer la mansa lluvia (ya dicen por allí que si no te gusta el clima, sólo tienes que esperar cinco minutos para que cambie). Por ejemplo, el museo que la ciudad dedica a sus escritores clásicos, el Writer's Museum, con objetos curiosos de Robert Louis Stevenson, Walter Scott y Robert Burns (el autor del poema que hizo que se popularizara el haggis, supuesto plato típico escocés).





Hay muchos más Edimburgos: el de Leith, el puerto que antes era lo más tirado de lo tirado (si habéis leído Trainsppoting de Irvine Welsh ya sabéis a lo que refiero) y hoy es una zona de lujo parecida a los docklands londinenses; el Edimburgo medieval lleno de referencias a María Estuardo; el abarrotado y lleno de artistas callejeros de la Royal Mile (no me quiero ni imaginar lo que será esa calle en la fechas de los celebérrimos festivales de Edimburgo en agosto); el de Harry Potter (por cierto, preciosa la cafetería donde surgió el personaje de la pluma de J. K. Rowling, The Elephant House, uno de los lugares más agradables y con mejores vistas, incluyendo pasteles, de Edimburgo); el Edimburgo verde, con su recorrido por la bella zona de Dean Village, un auténtico oasis dentro de una ciudad bastante tranquila y con zonas bien delimitadas y diferentes...



He dejado para el final una de mis debilidades, el Edimburgo que dibuja Ian Rankin en sus novelas negras del inspector Rebus, que pueden ser una verdadera guía alternativa al Edimburgo oficial. De hecho, compré un libro de Ian Rankin titulado Rebus's Scotland en una tienda de ofertas en Princess Street que es una auténtica delicia, con fotos en blanco y negro y textos de Rankin. Bien, pues como ya sabéis si sois lectores de Rankin, el santuario de Rebus es el Oxford bar, http://www.oxfordbar.com/, un bar, no un pub (o sea, sin comida, ni dos pisos, ni moqueta en la pared...) estupendo y confortable pese a su pequeñez en Young Street, paralela a George Street, con unas excelentes cervezas escocesas (y con una camarera simpatiquísima que me dejó probar las tres que tenía de barril para que me decidiera por la pinta que más me gustara, cosa que fue difícil). Desde luego, si viviera en Edimburgo, ese bar sería mi segundo, por no decir el primero hogar.





Bueno, os dejo y prometo subir mañana un vídeo.



(Pongo el título en negro en referencia al haggis, ese embutido omnipresente en todas las tiendas hecho de sangre, pulmón, vísceras, manteca -o sea, una morcilla- que los escoceses acompañan con purés de avena, una auténtica bomba pero sabroso e ideal trasegar pintas).





P. S. La banda sonora no puede ser otra que Belle and Sebastian, concretamente este doble cd, Push the barman to open old wounds, que reúne los primeros eps de la banda de Glasgow y que me compré nuevo por ¡¡cinco libras!!. Algún día hablaremos de lo del precio de los discos en España y por qué han descendido un 30% las ventas. Salud.

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domingo, abril 12, 2009








Si dios tuviera ventanas...


Hay que reconocer que si existe un pueblo o etnia o como lo queramos llamar, curioso y sorprendente sobre la faz de la tierra, ése es el pueblo judío. No voy a hablar de los hebreos, ni de los israelitas, ni tan siquiera de los judíos en general y su cultura, que darían para mucho. Sólo quiero que apuntéis este nombre de un escritor búlgaro y que vayáis a comprar su primera novela editada en España. Él se llama Angel Wagenstein y la foto que he podido encontrar no hace justicia al tono de esta novela que nos llegó el año pasado, El Pentateuco de Isaac, gentileza de la benemérita y excelente editorial Libros del asteroide (http://www.librosdelasteriode.com).


Que me aspen (¡cómo me gusta esa expresión de los western!) si no es uno de los libros más divertidos que me he leído. El subtítulo del libro nos pone en antecedentes de lo que vamos a leer: "Sobre la vida de Isaac Jacob Blumenfeld durante dos guerras, en tres campos de concentración y en cinco patrias", al igual que lo hace la cita previa a la introducción y que utilizo en parte como título: "Si Dios tuviera ventanas, hace tiempo que le hubieran roto los cristales".

La novela es una especie de novela de iniciación (bildunsroman) de las que ya he hablado otras veces. En este caso es la entrada en la madurez del judío de Galitzia Isaac Jacob Blumenfeld narrada en primera persona, un personaje que tiene ecos de buena parte de la narrativa eslava, desde mi adorado Bohumil Hrabal al Hasek de Las aventuras del bravo soldado Schwejk, es decir, esa especie de tonto que se va haciendo un hueco en medio de las mayores desgracias que el "bonito" siglo XX se empeñó en prodigar.


La narración avanza fluidamente, con un desparpajo al que no es ajeno ese tono oral tan propio de los eslavos y los numerosos (y excelentes en muchos casos) chistes de y sobre judíos. Los personajes que se cruzan con el pobre protagonista tienen en muchos casos un gran interés, destacando sobremanera el del rabino (aunque ateo y comunista!!!!) Bendavid, todo un hallazgo y que da las notas más irónicas y lúcidas de toda la narración.


Si a eso se le suma que la novela retrata ese microcosmos tan apasionante como es la Europa central de entreguerras, arrancando con los estertores del Imperio Austrohúngaro, pasando por la Alemania de Weimar, la anexión austríaca, la 2ª guerra mundial, los campos de concentración, el muro de Berlín..., vamos, el siglo XX europeo, veréis que no es cualquier cosa. Y todo ello leído en un suspiro, 316 páginas de esas que dan mucha pena que vayan pasando.


Lo dicho, altísimamente recomendable. Y acaba de publicarse Adiós, Shangai, la 2ª parte, auque independiente, de su trilogía sobre los judíos en Europa en el siglo XX. ¡¡Bien!!


P.S. No es lo que suena ahora en mi cuarto, a las 2.00 de la mañana del sábado, pero es lo que he puesto hace nada, un maravilloso cd que os recomiendo también vivamente, bello, sencillo y delicado, Let It Die, de la canadiense Feist. Salud.





















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jueves, noviembre 13, 2008



La ciudad de luz y miseria



Noqueado. Absolutamente noqueado. Llevo desde el domingo que acabé Soleá, la tercera novela del escritor marsellés Jean-Claude Izzo completamente K.O. Hacía meses que no me pasaba algo parecido. No es que se trate de novela negra al uso, aunque hay crímenes y policías, es novela social con toques líricos por momentos, pero desgarrada hasta la saciedad y con un personaje, Fabio Montale, que desde ya pasa a mi antología personal de inolvidables. Y es un personaje de estos "loosers" con el que te identificas, que ves sus viajes y caídas al charco, que se bebe la vida, que habla y muestra sus dudas y reflexiones sobre su pútrido alrededor.




Las charlas y pensamientos sobre el amor, la amistad y las relaciones humanas en general, incluyendo los oscuros motivos sobre el odio, salpican atinadamente las tres novelas de esta trilogía de Marsella, Total Khéops, Chourmo y Soleá. Y luego, claro, está la descripción de Marsella, otro auténtico personaje, avejentado, desgarrado, pero bello, como estas fotos antiguas que os pongo de una de sus calles más conocidas, la Cannabière, una ciudad que me recuerda a tantas otras siendo, como parece, diferente a todas.



Y además, Izzo hace que sus personajes tengan carne, no sean clichés esterotipados, sus diálogos son naturales, con un oído excelente y un don de la observación (se nota que lo ha vivido y oído mil veces) estupendos.

Y música, mucha música, docenas y docenas de canciones para acompañar el pastís en los bares, los whisquís en la soledad, los viajes en su renault 5. Realmente una delicia.




P.S. Por ejemplo, os pongo un disco melancólico, que son los más, que sale al comienzo de Soleá y que tengo, este estupendo encuentro entre dos monstruos del jazz y su abracadabrante In A Sentimental Mood.
Salud.

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miércoles, agosto 27, 2008

Ferragosto




Iba a escribir un microrrelato, pero chiuso per ferie.

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lunes, agosto 25, 2008


Mi detective favorito




Ya he dicho varias veces que soy un buen aficionado a la novela negra, que me parece narración pura, sin aderezos ni florituras, y que cuando consigues encontrar un buen personaje protagonista, el deleite es completo. A mí me ocurre eso con el siciliano (por dios, ¡qué ganas de visitar Sicilia y Nápoles tengo!) Andrea Camilleri y su detective Salvo Montalbano, apellido que homenajea a Manuel Vázquez Montalbán y su Carvalho.


Empecé con él hace unos años, me gustaron los títulos y las portadas de la editorial Quinteto (hasta que no salen en bolsillo casi no existen para mí estos libros, la novela negra ha de leerse en bolsillo, en los trenes, en los tranvías..., como esta magnífica colección que tenía la añorada Bruguera) y me vicié. Para mí, menos que las tramas, me gustan los personajes, el costumbrismo, las recetas que descubre el dottore Montalbano en restaurantes escondidos o que le deja en el horno su asistenta. Y me gusta el ambiente siciliano, que Montalbano no sea un comisario de una pieza, sin fallos ni errores. Es humano, colérico, ciclotímico, pesimista.


Todavía se pueden encontrar los títulos en bolsillo, así que yo os recomiendo que cojáis cualquiera de ellos (yo empecé por El ladrón de meriendas, pero no es el primero de la serie) y os dejéis llevar. Me lo agradeceréis.


P.S. Aunque no sea siciliano, de fondo pondría un cd que me compré en Milán y cuya portada no encuentro, Le più belle canzoni napoletana, donde hay de todo pero que es entretenido.


Salute tutti!

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viernes, agosto 08, 2008

Podemos reconocer, un poco triste sí es /si eres un rayo de sol / ver marchitar una flor





(¡Qué meriendilla!)




Retomo el blog después de viaje por el norte de España, la vagancia de la canícula y cosas varias.




De los acontecimientos literarios de los últimos años, me ha llamado mucho la atención la irrupción de un nuevo valor en la literatura española, la del escritor gallego aunque afincado en Mallorca (como si eso fuera importante, me añado a mí mismo) Agustín Fernández Mallo y su proyecto Nocilla, que consta de dos obras por ahora, Nocilla Dream y Nocilla Experience. Y me ha llamado la atención porque lo he visto nacer desde la teoría literaria. Hace unos años, en unos cursos de verano del colegio de licenciados de Filosofía y Letras de Cataluña, uno de los que lo impartían me sorprendió. Se llamaba Eloy Fernández Porta y habló de la teoría del cuento, de las nuevas direcciones de la narrativa y demás. Mira tú por donde, el año pasado publica un libro de teoría literaria titulado Afterpop. La literatura de la implosión mediática, donde consagra a la literatura que escriben, entre otros, Fernández Mallo, que a partir de entonces los han llamado, no con poco recochineo, "los nocilla".



A lo que vamos, dejando al lado los dimes y diretes. ¿Es tan moderno lo que escribe Fernández Mallo, tan original? Pues probablemente no, but I like it. Hay poso de Cortázar, de Benjamin, de montaje cinematográfico, de Vila-Matas, de los medios de comunicación... Hay textos excelentes, por lo que tienen de reflexivo, por ejemplo, y casi no hay hilazón narrativa, pero me parece una obra interesante para un lector de los que cogen algo para leer unos minutos, lo deja, enciende la tele, se va la cine, ojea las librerías de internet... No es una revolución, pero se lee bien. Y el tipo, con esa pinta de moderno un poco freaky me hace gracia, creo que se ríe un poco de todo y es bastante más inteligente de lo que los demás le pintan.
P. S. Además, en la presentación de su último libro, pidió que tocaran dos de mis grupos favoritos, La Costa Brava y Sr. Chinarro, de los que os subo un vídeo a la espera de que otro día les dedique un post.
Salud.

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jueves, julio 10, 2008



A un hombre portugués


(in memoriam Sergio Algora)




Nunca pensé tener que escribir esto. Sergio es uno de mis mejores amigos, de esos que te ves un rato y en seguida entras en el juego de la complicidad. Hoy los blogs bullen de su recuerdo, de su surrealismo y su bondad, y los que somos sus amigos lo sabemos, y los que no, como nos conocen a nosotros, se lo pueden imaginar. Su mala salud de hierro siempre rondaba por ahí, pero yo lo veía últimamente muy bien, en esas charlas de persiana echada y vino blanco con la que nos obsequiábamos, además de las docenas de cds que nos hemos grabado mutuamente, yo más pop, el más bizarro y a la última. Esta semana, que yo estaba en Tarragona, le iba a comprar otra de esas botellas de vino blanco que tanto le gusta, para que se la bebiera a medias con su chica, Maribel, que no os quiero decir cómo estaba. Pero probablemente la hubiéramos abierto al dársela y habríamos puesto nuestra mente al sol, pensando en mujeres portuguesas, en condesas aragonesas, haciendo llamadas perdidas ("saber y perder es lo que hago siempre /saber y perder lo tengo por costumbre/ y es lo que hice ayer").

No sólo nos quedan sus discos con El niño gusano, Muy Poca Gente y La Costa Brava, sus libros (esa novela que no me ha dejado porque la había vuelto a revisar), sus relatos, nos queda él. Y quedamos sus amigos, que somos un poco él, pero hoy nos hemos quedado sin hombre bombilla. Un abrazo, Sergio, que así acabábamos nuestros mensajes.
P.S. Hoy, las lágrimas y los lexatines, unidas a la conexión a pedales que tengo en ZGZ, no me dejan subir vídeos, pero os recomiendo cualquiera de sus cds, por ejemplo Las llamadas perdidas. Salud!!!

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sábado, julio 05, 2008


Está(Túa)





De todos los profesores que tuve en la uni (una uni en la que había 20 ordenadores Mac y en la que había que llevarse el sistema operativo en un disquete porque si no no funcionaba, de tal forma que en cada disquete sólo cabían 20 folios o así de texto..., de esa época hablamos) guardo un buen recuerdo intelectual de dos o tres profesores, escasamente, pero sólo me jacto de ser amigo de uno de esos dos o tres, del señor catedrático de Teoría de la Literatura Jose Ángel Blesa Lalinde, más conocido como Túa Blesa (y ese Túa le ha dado pie a un jugoso montón de anécdotas cuando lo confunden con una señora catedrática más o menos respetable). Y ayer me lo encontré, y tomamos una cerveza y una croqueta. Túa es, de largo, el profesor más peculiar que te puedas encontrar en una carrera bastante anodina como es la Filología Hispánica. No sólo por sus enormes conocimientos de toda la literatura universal digamos "obtusa", de la que no se suele hablar (sus ediciones de Leopoldo María Panero son inmejorables), de la teoría de la literatura y de la crítica, de todo lo que es heterodoxo, de las artes plásticas más vanguardistas (ahora le ha dado por la obra plástica-literaria de Jaume Plensa, que pongo debajo, por aquello del signo y el significante y esas cosas), no sólo por eso, decía, sino por él soi-même, su arrolladora personalidad juvenil.


Siempre he pensado que Túa es el profe más mayéutico que he tenido, el que de verdad te enseñaba a parir tus ideas, que te escuchaba y tenía en cuenta tus cándidos comentarios de alumno de 3º de carrera. Y que igual te hacía un día la incómoda pregunta de si había que dar limosna, que montaba un congreso sobre el amor en Benasque al que acudía lo mejor de la literatura y teoría española, y... mil asistentes de pago, en mitad de septiembre!!! Y siempre atento a lo que se escribe, incluso a lo que, algunos de sus alumnos dignos del Bartleby que él conoce, no escribimos.


Todo un lujo, sí señor, si va a alguna uni a dar alguna conferencia (aunque no se prodiga demasiado) no os lo perdáis, igual que si veis alguna cosa prologada por él o sus siempre clarividentes críticas en "El Cultural" de El mundo. Ahora, incluso tiene un grupo punk, Doctor Túa y los graduados. Eternamente joven. Salud, compañero!!!


P.S. En su honor, la música no podía ser otra que ese Lou Reed que tan bien conoce, por ejemplo el de uno de sus últimos cds, New York, aunque buscaré en you tube algo que también le gusta, Fernando Márquez con su
Paraíso y su "Para ti". Pues eso, "Adelgazar/ en una calle/ de Praga".

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jueves, mayo 22, 2008





Alegría y tristeza del cuarto de hotel (2)








Tengo la tendencia a empezar series en este blog y luego no acordarme de continuarlas, así que antes de que se me vaya el santo al cielo (o lo que quiera que se nos vaya a los ateos), seguiré con la que inicié el último día.



Dije que hablaría de hoteles y literatura y luego no lo hice, así que sigo por ahí.



La idea de estas entradas surgió de un artículo que publicó Rosa Montero hace unos meses en el EPS. Allí hablaba de esa sensación ambivalente que dan los hoteles, de la cantidad de gente que elegía un hotel para suicidarse, y lo ilustraba con esta abracadante foto del suicidio del escritor Stefan Zweig y su mujer Lotte en Río de Janeiro (foto de la que hay varias versiones, alguna menos romántica y menos retocada que ésta). Pero a la vez añadía que una habitación de hotel limpia, ordenada y agradable se convierte durante unos días en la mejor de las cosas en un viaje, tener un sitio al que volver, confortable (¡qué buenos son en general los hoteles españoles en comparación con lo que se ve por Europa!), una prolongación de la casa de uno.


La verdad es que cuando uno lee algo de la literatura europea del periodo de entreguerras no puede más que sentir una sana envidia de esos hoteles majestuosos en los que vivía gente como Paul Morand, hoteles cosmopolitas por los que pasaban todos los personajes importantes. La lista es enorme: el hotel Savoy de Londres, el Europa de Praga, el Adlon de Berlin en medio de Unter der Linden, el Palace de Madrid, el Ritz de Barcelona... Muchos más. Por allí pasaban grandes temporadas autores como Jardiel Poncela, Ramón Gómez de la Serna... No sé si hay una literatura de hotel, con el membrete del mismo escrito en el papel que utiliza el escritor (ah, esa anécdota del escritor novel que va al Café Gijón y pide, como ha leído en las novelas admiradas, "recado de escribir" y el camarero, guasón, le responde "¿Solo o con leche?"), pero desde luego muchas grandes novelas se han fraguado en cuartos anónimos de hotel.

Mucho más modesto en mis pretensiones, os he puesto arriba la foto del hotel en el que estuve en Amsterdam, el Owl (lechuza, bonito nombre). En la tercera ventana del tercer piso me asomaba a mirar la lluvia.

P.S. Aunque suena otra cosa, de la que pondré otro día un post, Sr. Chinarro, a esta entrada le sienta bien el jazz, concretamente ése que siempre sonaba en los hoteles lujosos, tipo Ellington o algún grupo pequeño. Es muy curioso leer lo que se decía en la Europa de entreguerras del jazz, cómo era visto. Era una música salvaje y desenfrenada que tocaban negros y que parecía lo más diabólico que se había inventado.

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martes, marzo 04, 2008




No es país para los que no tienen sentido del humor









El viernes pasado me fui con mi padre al cine a ver la peli de los Coen, de los que soy un admirador veterano. No voy muchas veces con mi padre al cine, pero sé que hay pelis que a mi padre le gusta ver y que no va a ir a verlas con mi madre por su contenido violento o temática. Por eso, de vez en cuando, le digo que vamos al cine y de paso tomamos alguna tapa por ahí. De las últimas pelis que he visto con mi padre estoy bastante satisfecho. A saber, Salvar al soldado Ryan, L.A. Confindential, Fargo y ésta.

La peli de los Coen, o mejor sería decir de Javier Bardem, pues su presencia es absoluta en el film, está bien, pero no es la mejor ni de Bardem ni de los Coen. Tuve la precaución, como profe que he sido de cine y literatura, de leerme antes la novela de Cormac McCarthy para establecer la comparativa, y la adaptación es muy fiel. El texto de McCarthy es seguido casi milimétricamente, con un par de licencias, y precisamente ahí radican los problemas. Es un texto que se centra en varios personajes, que hablan sin parar (lo que les gusta mucho a los Coen y a Tarantino, por ejemplo), plagado de violencia, y la peli adolece un poco de esos cambios de foco, de que la figura abracadabrante de Anton Chigurh, el asesino implacable, es un ser de otro planeta, irreal, uno de esos asesinos invencibles de los que el cine ha dado abundantes muestras (recuerdo "El silencio de un hombre", con un magnífico Alain Delon). La puesta en escena es irreprochable, como una versión en desierto de Fargo, pero para quitarle horror quizá haría falta algo de lo que Fargo tenía, ese humor negro que hace que uno se ría en los momentos más salvajes. Y es que ya lo dice Woody Harrelson (para mi gusto, un error de casting), el problema de Anton Chigurh es que no tiene sentido del humor.

P.S. La música para esta entrada se dispara en varias direcciones. Por una parte, los narco-corridos de Los Tigres del Norte que tan caros son al Pérez Reverte de La reina del Sur. Por otro lado, también me acordé del rock mestizo de Los Lobos y de otro grupo del que no tengo nada y quiero, Calexico, también música de frontera.

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martes, enero 15, 2008






El enigma con fin






La semana pasada tuvimos dos pérdidas importantes para la cultura española, por una parte la muerte del poeta Ángel González, uno de mis poetas preferidos, y por otro, la del oscense incalificable José Bello (Pepín), que en esta foto de la época de la Residencia de Estudiantes está cogido a Lorca. Los periódicos se han llenado de necrológicas (¡qué razón tenía mi abuelo cuando me decía: "Dios te libre del día de las alabanzas"!, el día en que te has muerto y un montón de fariseos se ponen a entonar cantos sobre tus virtudes y bondades), y lo más curioso es que este personaje fundamental para la cultura española no creó nada. Como le gusta decir a Enrique Vila-Matas, era un Bartleby de los que dicen "Preferiría no hacerlo" y no escriben nada.


¿Y entonces, qué mérito tiene? Pues mucho. Estaba en el momento justo en el lugar ideal, esa Residencia de Estudiantes por donde pasó toda la cultura española (y europea, el listado de sus conferenciantes y profesores invitados es para quitarse la boina) de los años 20, ese grupo que, con feliz acuñación de José-Carlos Mainer, conocemos como la Edad de Plata. Pepín fue amigo de todos, ayudó a crear el imaginario de Buñuel, de Dalí, de Lorca, los vio crecer como artistas mientras él mismo se quedaba, con su mirada irónica (siempre me ha parecido un gentleman inglés retirado, con esa pinta tan característica), en un discreto tercer plano. Yo lo descubrí en 3º de carrera, pues el profesor con el que disfrutábamos de la literatura de los siglos XIX y XX era Agustín Sánchez Vidal, experto en Buñuel, el cine y la vanguardia, y que ese año ganó el premio Espejo de España con su obra Buñuel, Lorca, Dali: el enigma sin fin, libro que os recomiendo fervorosamente a todos los interesados en los estudios culturales. Allí, la contribución del gran ágrafo Pepín se veía por todos lados, todos le escribían y le pedían consejo, libros...
Así pues, y haciendo una broma con las faltas de ortografía con la que Dali adornaba sus cartas, "Hadiós, Pepín".
P.S. Me lo pongo difícil con esto de las músicas, pero conociendo el gusto de alguno de los integrantes de ese grupo, yo pondría a Wagner, pero no ése que da ganas de invadir Polonia que dice Woody Allen, sino un cd que dio El País del pianista Uri Caine, Wagner en Venecia, que ofrecía una versión tremendamente irrespetuosa y rompedora de la música wagneriana, una "Cabalgata de las Walkirias" tocada al acordeón mientra suenan las campanas de fondo de Venecia... Increíble.

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domingo, diciembre 16, 2007




El placer de la lectura








La prensa lleva unos días bombardeándonos con los resultados de una encuesta sobre la dificultad de comprensión lectora de los niños y adolescentes, y sobre el escaso hábito que éstos tienen a ponerse como estos de aquí al lado, obligados, me imagino.

Qué hacer para que alguien en formación lea es complicado, y echar las culpas a diestro y siniestro, no. Evidentemente, leer requiere colaboración, participación, esfuerzo, gusto, muchos factores, entre los que no es el más insignificante el deseo de adquirir una personalidad formada, reposada, reflexiva, hoy que prevalece el resultado inmediato y no el proceso, el fin y no el medio.

Tampoco el socorrido recurso a las familias tiene toda la explicación: los padres de los niños y adolescentes que ahora no leen ya han tenido formación en muchos casos, a veces mucha más que los que nacimos de hijos de la posguerra. Recuerdo que en nuestra casa de alquiler los únicos libros que había eran los que daban las cajas por imposiciones a plazo. Era la época de los 14% de interés y cosas así, y entonces las cajas daban también libros: John LeCarré, Félix Rodríguez de la Fuente, éste con firma y todo después de una buena espera, Vargas Llosa... Y tebeos, que yo iba a cambiar muy a menudo a una tienda de chucherías llamada la Cuqui, sic, y que siempre me cabreaba porque ls que yo llevaba estaban impolutos y nuevos y los que podía conseguir no.

Poco a poco, en la escuela, me entró el hábito lector, gracias a una estratagema del maestro de 1º de EGB. El que acababa pronto el trabajo, tenía acceso a un armario cerrado con llave lleno de tebeos y de revistas ilustradas con historietas, y ése era el mejor premio para mí, una distinción. La atracción hacia esa puerta misteriosa que encerraba tantas historias desconocidas era para mí enorme. A lo mejor era por ser hijo único y tener que montarme un mundo en el que yo encajaba, no lo sé, pero hay estamos.

Luego vino Enid Blyton y los libros de "los cinco", y ahí el vicio ya se hizo necesidad, esperar a mi cumple o a Reyes para que me llegará otro libro más se hacía eterno...

Y hasta hoy. Y que siga.

P.S. En el ciber sólo oigo las conversaciones en varios idiomas, pero me viene a la cabeza un cd que he desechado varias veces, Jazz para leer. Ahora que hay música clásica para dar a luz, heavy metal para insultar a las viejecitas, new age para relajar la próstata, ¿por qué no jazz para leer? Es una buena opción.
Buena lectura.

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martes, diciembre 04, 2007

Corazón praguense




Praga al atardecer
Cargado originalmente por julionarrow


Algo ocurre estos días que tengo el corazón checo. Ya empecé hace unos días, un domingo, que me puse a ver esa excelente película que fue Óscar a la mejor película extranjera en 1967, Trenes rigurosamente vigilados, basada en la no menos excelente novela del checo Bohumil Hrabal, autor al que os he recomendado en otras ocasiones y que no tiene desperdicio. Me fumé una pipa, que me supo a gloria (hacía un montón de meses que no lo hacía, y además con un atacapipas que compré hace años, hecho en la república, entonces, checoslovaca). Y ahora, hace un par de días que he empezado una novela de este simpático escritor, Ivan Klíma, del que compré hace unos meses su Spirit of Prague, que no he catado por pereza del inglés. Su novela tiene el sugerente título de Amor y basura y está publicada en Acantilado, que tiene el mejor catálogo imaginable de literatura centroeuropea. Por ahora la novela tiene ese punto de humor, reflexión, tristeza y saltos temporales, junto con una amplia panoplia de personajes, que tan gratos son a los autores checos, y por ahora me está gustando bastante.


Y la idea de una Praga más fría y menos atiborrada de turistas, ver el río Moldava discurrir desde un café cálido con un café o té entre las manos, pasear por sus calles con algo de nieve... Ay, qué nostalgia. Volveremos al tema.


P.S. A Praga le sienta bien el jazz, y el otro día, en BCN, la librería Central liquidaba sus cds al 50%, así que hice un buen roto. Y a este post le sienta bien el cd Quinteessence, de Bill Evans, una preciosidad de uno de mis músicos favoritos de jazz, introspectivo y lírico.

A disfrutar.



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domingo, octubre 21, 2007




La cosecha del hambre






A veces, en un mismo libro confluyen varias pasiones y varios gustos. Es el caso del librito que he empezado hace unos minutos, aprovechando un bonito catarro que me ha rodeado. Se trata del libro de John Steinbeck, Los vagabundos de la cosecha, editado por ese pequeño sello ejemplar que es http://www.librosdelasteroide.com/. Y digo que se unen varias cosas por esto: como queda dicho, es de una pequeña editorial de las que cuidan y miman sus libros; es de un autor reconocido y alabado, y una obra inédita en España, de contenido de denuncia social, extraída de unos reportajes de 1936 en The San Francisco News; el libro es auténticamente de bolsillo (el precio no), manejable y agradable; y, en último lugar pero no menos importante, viene ilustrado con unas conmovedoras fotografías de época de la famosa Dorothe Lange, todo un icono de la fotografía social y el fotoperiodismo.



En otras ocasiones ya he hablado aquí de un libro magnífico, espectacular en su uso de fuentes diversas, el libro de mi amigo José Ramón Díez Espinosa, El desempleo de masas en la gran depresión, que desglosa todo lo que se escribió, cantó y filmó en esa época sobre ese tema. Y este librito de Steinbeck viene a dar más palabras e imágenes a esa época. Los 150.000 norteamericanos que vagaban por las carreteras de California en busca de algún trabajo, viviendo bajo cartones, durmiendo en el suelo, sin tener nada para comer en días, esos nuevos pícaros que florecían en mitad de la miseria, esos parias de la tierra que siguen deambulando hoy, tienen en este librito su mejor relato. A algunos a lo mejor les cuesta imaginar que en la tierra de las oportunidades estas cosas sucedieran (y sucedan), pero ahí está el ojo público de Dorothea Lange, contratada por el Gobierno federal para dar testimonio, poniendo su mirada en medio de un dolor que los protagonistas sobrellevan con toda su dignidad.




Yo os lo recomiendo, y también el ejercicio de pensar dónde están hoy esos vagabundos de la cosecha.



Por cierto, La 6 también ha puesto en antena un programa tipo "Callejeros" de Cuatro. Que cunda.






P. S. Por una de esas casualidades, el sábado me compré un cd de Johnny Cash, The legend of Johnny Cash, lleno de rock'n'roll y country concienciado y social. Una buena banda sonora para este libro.
P.P.S. Prometo que el cartel anunciador de aquí al lado no es una ironía sobre RENFE y el AVE, es una casualidad...

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