para mí, cerca de El tigre dorado, el bar habitual de Bohumil Hrabal y que se convirtió en fijo para mí durante los días que estuve por allí (creo que allí bebí la mejor cerveza del mundo, sin exagerar). Era pronto, y las cervecerías de verdad abrían a las 3 de la tarde, así que, arrojado como estaba yo a la calle a una hora extremadamente temprana para mí un domingo (me equivoqué al reservar habitación y compartía cuarto con 7 extranjeros más), busqué algún sitio donde poder refrescarme y tomar un aperitivo. Vi uno de esos locales de falso ambiente tropical de los que hablaba Esclarecidos, con ensaladas y entrantes y no me acabé de d
ecidir. Pero, ay amigo, de repente oí que sonaba este Moon safari de los franceses Air y no lo dudé.
absoluta, pero desde luego era lo máximo que se podía alcanzar allí. Ni que decir tiene que el medio litro de cerveza habitual (no recuerdo si Staropramen, Pilsner Urquell u otra) me sentó de maravilla. Etiquetas: Air, Gastronomía. Cerveza, pop francés, Praga, Viajes por Europa




