narrow

domingo, septiembre 21, 2008


Música para un domingo por la mañana



De mis cientos de discos, hay uno que me encanta poner en la mañana del domingo. Y no soy el único. Os cuento.


Un domingo de julio de hace un par de años, ahíto de contemplar toda la belleza del mundo en Praga, paseaba por lo que ya era un recorrido habitual para mí, cerca de El tigre dorado, el bar habitual de Bohumil Hrabal y que se convirtió en fijo para mí durante los días que estuve por allí (creo que allí bebí la mejor cerveza del mundo, sin exagerar). Era pronto, y las cervecerías de verdad abrían a las 3 de la tarde, así que, arrojado como estaba yo a la calle a una hora extremadamente temprana para mí un domingo (me equivoqué al reservar habitación y compartía cuarto con 7 extranjeros más), busqué algún sitio donde poder refrescarme y tomar un aperitivo. Vi uno de esos locales de falso ambiente tropical de los que hablaba Esclarecidos, con ensaladas y entrantes y no me acabé de decidir. Pero, ay amigo, de repente oí que sonaba este Moon safari de los franceses Air y no lo dudé.




El disco es perfecto, suave y atmosférico (alguna vez parece un cd de rock sinfónico, pero mucho más etéreo, electrónico y elegante), con eso que se llamó french touch y que es tan reconocible, uno de esos pocos cds que no tienen nada que reprochar y que puedes poner una y otra vez. Hablé con el camarero, que debía de ser el dueño del bar, y coincidió conmigo. De repente, a miles de km de mi casa, parecía estar en el salón oyendo "Femme d'argent", "Sexy boy".


No digo que fuera una felicidad plena y absoluta, pero desde luego era lo máximo que se podía alcanzar allí. Ni que decir tiene que el medio litro de cerveza habitual (no recuerdo si Staropramen, Pilsner Urquell u otra) me sentó de maravilla.


Salud a todos, voy a ver si os subo un vídeo de Air.

Etiquetas: , , , ,

lunes, septiembre 10, 2007



Cebada, lúpulo, malta... (1)




Como se habrá podido observar con anterioridad, estas prosas pertenecen a alguien a quien le gustan los placeres de la buena mesa, bebida, conversación, lecturas, música... Bueno, todos, pa que vamos a mentir. Y todavía no había dedicado unas palabras a uno de mis placeres cotidianos más asequibles, la cerveza, aunque creo que sí que recomendé ese excelente libro que es El primer trago de cerveza, de Philippe Delerm. Otro día de sequía bloggera ya hablaré de las cervezas extranjeras, en botella o en surtidor. Si voy a mi nevera tengo, creo, 7 marcas de cerveza diferentes, ninguna nacional, pero eso, digo, será otra historia. Hoy lo dedicamos a las cervezas españolas, en surtidor, las cañas.

Soy buen bebedor de cervezas en los bares, me parece que por uno o dos euros, una buena cerveza bien tirada, si además está acompañada con algo de comer (ah, esa maravillosa costumbre de poner algo con la caña. Me encanta la sorpresa de esa tapita!) es una excelente manera de pasar unos minutos.

No quiero establecer una clasificación de cervezas de barril, pero reconozco mi debilidad por la Mahou Cinco Estrellas que ponen en Madrid en muchos bares. Creo que es donde mejor tiran las cervezas de aperitivo o de media tarde, las de por la noche son igual de malas en todos los sitios. Esa espumita densa, que añaden los buenos camareros al final, ya con todo el líquido servido, su poquísimo gas (es uno de los secretos de que no hinchen y que quiten la sed), su vaso de caña, popular, algo grueso y basto tal vez.

Por supuesto hay muchas más, la Ambar que tenemos en Aragón (excelente la Export como cerveza de noche), la Estrella Damm en Cataluña (el paréntesis de antes sirve para la Voll-Damm), la Estrella de Galicia, alguna Amstel (el sábado, que estaba en Madrid con mis padres, tomamos unas buenísimas en la zona de S. Antonio de la Florida, con unas croquetas de tapa inolvidables). Apoyado en una barra, el pie en la barra de latón del suelo, unas risas, cariño, complicidad, un platillo con algo encima, ¿qué más se puede pedir?

P.S. Sigo con el estupendísimo Richard Hawley, su Lady's Bridge, ahora ya comprado, y cada día me gusta más. Y seguro que en su Shefield se ha tomado varios miles de pintas y me entenderá...

Etiquetas: ,