
De exposición
El otro día en Barcelona hice algo que me parece que no había hecho nunca. Ya había visto dos pelis en dos cines diferentes en el mismo día, que es una experiencia curiosa (siempre leo varios libros a la vez, así que eso no me llama la atención. Eso sí, que sean bien diferentes), pero no había visto tres exposiciones grandes en el mismo día, de las monográficas, así que retomando mi actividad de cronista cultural alternativo y muy personal, vayamos por partes, que dijo Jack The Ripper (el chiste es de Miguel Ángel Aguilar y a mí me hace gracia).
), una expo muy interesante.
fenómeno sociológico de comienzos de la democracia, sus repercusiones, sus hijos del arroyo... Yo vivía entonces en uno de esos barrios de emigrantes, el barrio Oliver de Zaragoza, de chabolas y de zonas por las que no pasabas si no ibas en grupo numeroso formado por gentes de catadura similar a la que te encontrabas pululando por la calle. De hecho, una de las calles por las que podía pasar para ir al cole tenía el bonito nombre de "Regiones desvastadas". Y la expo lo recrea y explica a la perfección: los cines con las paredes de terciopelo rojo, con sus butacas con churretones sospechosos; las músicas de los Chichos, los Amaya, las Baccara...; las máquinas de millón y de marcianos (se podía jugar y todo), ese protomitología del yonqui, del que se metía de todo, del niño de 9 años que conduce por su barrio el 124; esa forma de retratar la barriada, de la que pocos salían (la lista de muertos de los que protagonizaron "El torete", "El vaquilla", "Perros callejeros"..., es impresionante. En algunos casos había mitificación del delincuente, que hacía todo lo prohibido, y por eso sonroja ver ciertas pelis pretendidamente "sociales" que se esponen. Si tenías 14 años entonces, creo que te gustará verla.
Etiquetas: Arte, exposiciones, fotografía, jazz, quinquis



















