narrow

martes, mayo 06, 2008


Bares, qué lugares...


Tan gratos para conversar, sigue la conocida canción de Gabinete Caligari, y de eso os voy a hablar, de bares y de Madrid.

El sábado quedé con mi amigo pucelano José Ramón Díes Espinosa en Madrid, como esas parejas de amantes que quedan a mitad de camino. En este caso sólo era (y ese "sólo era" es mucho, es amistad, complicidad...) para ver alguna expo y compartir un rato entre barra y barra.


Ya he dicho por aquí que me gusta mucho cómo tiran la cerveza en Madrid, y de todos los bares que conozco, en el que mejor lo hacen es en éste de estas dos primeras fotos, la Taberna la Dolores, en la calle Jesús, casi enfrente de la iglesia de Jesús de Medinacelli, que más de una semana santa me ha perseguido con sus procesiones. Allí, sin darnos cuenta, al abrigo de la conversación, entre tapas de salmón, ventresca, queso con anchoas y demás, cayeron unas cuantas cañas de esas que dejan en el vaso la marca de los tragos. Al acabar la tarde, volvimos para despedirnos del bar.


Después de una cañita en la Cervecería Santa Ana, también bien tirada, probamos las gambas al ajillo de El Abuelo, muy ricas. Yo tenía el antojo de las patatas bravas (prometo post sobre el particular) y fuimos al callejón de Gato (Don Álvarez Gato) a mirarnos en los espejos valle-inclanianos, pero estaba cerrado, aunque al girar la esquina hay otro de la misma casa, Las bravas, con su salsa patentada. Me encanta esa salsa roja con sus patatones recién hechos, al igual que los calamares, aunque éstos estaban recalentados en freidora, pese a lo cual seguían tiernos y jugosos.


Ya casi ahítos, todavía con un hueco en el estómago, propuse otro de mis clásicos de Madrid, el Casa Labra, mítico local donde se fundó la UGT y al lado de Preciados. Allí, siempre a piñón fijo, pedí mis dos clásicos, las croquetas de bacalao (melosas, con su punto de nuez moscada), y las tajadas de idem (por cierto, cada vez más pequeñas). Tuvimos que hacer fila (la gente se llevaba cucuruchos de croquetas y tajadas a casa), pero mereció la pena. Os pongo una foto para que os entre todavía más hambre.


De allí fuimos a tomar el café a otro clásico, la Mallorquina de la Puerta del Sol. Yo no me pude resistir a esa napolitanas que, a lo magdalena de Proust, me recuerdan tantas visitas a Madrid. Eso, y un buen vaso de agua del grifo (allí me sabe muy buena y fresca el agua).

Ah, también vimos expos, la de Modigliani en el Thyssen (me gustó más la parte gratuita que hay en la Sala de las Alhajas, en la plazuela de San Martín) y la de Alphonse Mucha en el flamante Caixaforum, edificio que me gusto y me pareció otro buen referente museístico para Madrid, abierto todos los días de 10 a 10 y con la librería gestionada por laie (http://www.laie.es/), una de mis favoritas de BCN.

P.S. Nos dio tiempo también a ir a Fnac, y allí compré, además de tres libros de fotos (dos me los regaló mi amigo, ya os los recomendaré), un par de cds de jazz, uno éste, Here 'tis, de Lou Donaldson que me parece estupendo. A disfrutar.









Etiquetas: , , ,

viernes, marzo 14, 2008

El auténtico Mackie Navaja

Prometo no abusar de los vídeos de You Tube, pero me voy unos días a Amsterdam y quería dejar aquí uno de los excelentes vídeos que mi amigo Jose Ramón Díez Espinosa cuelga en la red para sus alumnos de Historia de Alemania. En You Tube firma como Weimariano y allí podréis ver su variedad de gustos, buena selección musical y excelente factura a la hora de capturar imágenes. Además suele poner las letras traducidas, como ésta de Bertolt Brecht para la maravillosa música de Kurt Weill. Si a eso le unimos que canta la, para mi gusto, mejor intérprete de música alemana de esa época, Ute Lemper, el cóctel es perfecto.
Que lo disfrutéis.

Etiquetas: , , ,

sábado, febrero 09, 2008







Los placeres del anfitrión














Del mismo modo que me gusta ir a casa de amigos en las que me encuentro como en la mía, me encanta recibir amigos en casa y que se encuentren como en la suya. Esto viene a cuento porque este finde he recibido y estoy recibiendo la gratísima visita de mi amigo pucelano José Ramón Díez Espinosa. No quiero entrar en más honduras, pero tener amigos en casa que vienen de lejos a verte, halagarlos con la hospitalidad, cocinar, abrir botellas de vino que tenías guardadas para esas ocasiones, introducir el pequeño caos de alguien que se confunde de puerta y busca la cocina en el baño (y eso que tengo poco donde elegir...), todo eso, es una alegría inmensa.


Si a eso le sumamos un viaje placentero en tren (reconozco que me gustó mucho coger el AVE y ganar 2 horas a un viaje que he hecho centenares de veces, y es que lo peor de los viajes es la monotonía, que no sean de placer), la conversación, el alcohol y las tapas, el cosquilleo de los regalos mutuos y del cariño..., pues eso, un placer que sé compartido. Por eso pongo aquí a estos dos amigos degustando vino, y es que me identifico un poco con ese sensacional Paul Giamatti de Entre copas, de la que ya os hablé. Y con los que aman el chocolate y el hablar pausado, o con aquellos que hacen cosas buenas que nunca habían hecho antes, o con aquellos cuyas ganas de hablar son mayores que la velocidad del pensamiento embrumado de efluvios y humo.
P.S. ¿Música para este post? La del sábado al despertar, Henry Mancini y "Pink Panther".

Etiquetas: ,

sábado, enero 05, 2008





Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid...








me he ido a pasar dos días allí a visitar a mi amigo, tantas veces citado aquí ( y las que vendrán...) José Ramón Díez Espinosa, a su mujer Lola y a su hijo común Juan (y su inagotable ingenio;-)). Hacía tiempo que no estaba tan a gusto en un lugar y con una gente, y más teniendo en cuenta que sólo conocía a Joserra (el mayor conocedor de historia de Alemania, Weimar y la cultura europea de comienzos del XX de España, sin exagerar) de una conversación de dos minutos tras una de sus conferencias con power point sobre la secretaria de Hitler, de la que ya hablé por aquí, y de innumerables correos y mensajes SMS desde entonces, además de paquetes de delicatessen varias que han ido en las dos direcciones.



Doy las gracias públicamente aquí a estos amigos y, para no entrar en intimidades, pasemos a hablar de Valladolid.



¿Qué idea se tiene de una ciudad en la que nunca has estado? A veces lo que los tópicos dicen de ella, lo que algún autor ha escrito sobre ella, lo que una reciente noticia te ha dejado en la cabeza... A mí me ha gustado, me ha parecido una ciudad culta, con mucha presencia de curas y conventos, un poco pija, con excelentes bares de tapas y vinos, un poco caótica y con un urbanismo muy poco "conservacionista", muy heterogéneo, y con unas librerías como para quedarse encerrado dentro de ellas cuando echen el cierre. Librerías grandes, de varios pisos y con libreros que saben lo que tienen y que miman y saludan al cliente, que es tratado más como un amigo que como un comprador. A lo mejor es que la bonhomía de mi cicerone Joserra, al que todos conocían y saludaban con cariño, me ha dado esa impresión.



Mi preferida ha sido la librería Sandoval, de la que no os puedo poner enlace porque no lo tiene, abarrotada de libros, con estantes hasta el altísimo techo en madera y hierro, cálida y ligeramente caótica, como a mí me gustan. Esta cerca de la Plaza Mayor (magnífica, por cierto, tal y como yo la esperaba), en la Plazuela del Salvador nº6. Seguro que no es la última vez que la visito. A la librería, a la ciudad y a mis amigos.


P.S. La banda sonora de este post pertenece, por motivos privados, a esta belleza que canta divinamente llamada Katie Melua. A disfrutar.

Etiquetas: , ,