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jueves, mayo 08, 2008


Somos todos (unos más que otros)


Iba a decir que no todo iba a ser transcendencia, alta cultura y demás en este blog, pero si hecho un vistazo veo que me está saliendo más hedonista de lo que pensaba. En cualquier caso, la campaña de la renta me permite subir este vídeo que vi el otro día a los chicos de Muchachada Nui, que me parecen de los humoristas más originales y surrealistas, además con ese toque albaceteño que me los hace más cercanos que tantos monologuistas que hablan de cosas tan etéreas. Esta sección, "Mundo viejuno" me parece muy entretenida por el contraste entre lo que la peli antigua (realmente viejuna) dice y el texto. Otro día os pongo el capítulo que dedicaron a los intermediarios, que no tiene desperdicio. Como música me viene automáticamente a la cabeza esa chorrada que hicieron sobre el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, donde salía comiendo patatas y cantaba: "Ay la patatita, qué rica patatita", que se me pegó como una lapa y ya no puedo mirar a las patatas igual.
Salud.

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martes, julio 03, 2007




La mejor serie (actual) de televisión






He puesto (actual) porque, probablemente, la serie que más me ha convencido por planteamiento, guión, personajes, escenario natural, etcétera, sea la malograda Doctor en Alaska, que tan bien ocultaba TVE en su parrilla. Para mí, la mejor serie que se puede ver en televisión, en todas las televisiones, no es House ni Anatomia de Grey ni A dos metros bajo tierra ni Mujeres desesperadas, siendo éstas series atractivas. Lo mejor que se puede ver en series en televisión es en la Cuatro, pero es esta serie, delirio de noctámbulos, que se llama Enredo (Soap).


La serie tiene, nada más y nada menos, casi treinta años, y me diréis que como es que una serie así sigue de actualidad y no lo sabría responder, sólo sé que el sábado, a las 3.00 de la mañana, estuve a punto de caerme del sofá de una carcajada.


La serie es la historia de dos familias de hermanas, los Tate, con pasta y criado (un inconmensurable Benson) y los Campbell, más modestos. Pero claro, en la serie hay un gay, un mafioso, un coronel que sigue viviendo en la 2ª Guerra Mundial, un ventrílocuo que está poseído por su muñeco, un criado que pasa de todo, un adolescente poseído por una secta, una mujer que se enamoró del detective que buscaba a su marido amnésico desaparecido, una hija que ha tenido un niño con ex-cura cuando no se conocían y que resulta estar poseído, un marido al que han abducido los marcianos y al que han repuesto por un replicante que llevaba 2000 años sin mojar, en fin, creo que me dejo algo.


La serie es delirante, descacharrante, aunque a veces hay elementos dramáticos, pero su sentido del humor surrealista no ha pasado de moda. Lo único malo es que es a las 3 y pico de la mañana del viernes y sábado, pero los noctámbulos nos lo podemos permitir.


P.S. Estoy en el ciber y sólo suena el murmullo del bendito aire acondicionado, pero cuando llegue a casa sonará Robyn Hitchcock, Spoken, lo último que me compré de él. Ah, y ahora unos días de vacas por Viena. Nos vemos.

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jueves, mayo 24, 2007




¿La televisión es nutritivaaaaaaa?









Hace muchos años, en un Un, dos, tres no sé si de los de Mayra Gómez Kemp, pudimos ver a El aviador Dro de su primera época, la del disco Alas sobre el mundo, cantando esa canción emblemática de la música de vanguardia de ese momento. Además tiene su aquél cantar esa canción en ese programa. Bueno, pues desde entonces la televisión ha ido empeorando, por lo menos la de gran consumo.




Recordar aquí lo que decía Lope de Vega sobre los gustos del vulgo es algo ocioso, soy de los que opinan que la televisión puede hacer programas de calidad que entretengan y formen, sin aburrir, sólo que, evidentemente, es más fácil, no sé si barato pero sí rentable, recurrir a la bazofia, a las fórmulas que ya funcionan, a Pantojas, Cachulis (o Papachulos, no sé cómo se llaman) y demás farándulas.




Probablemente, el programa más abyecto de la TV actual sea Cambio radical, auténticamente pornográfico en cuanto al uso de la emoción y de los bajos sentimientos, la exhibición impúdica (bonito título, Tom Sharpe) de las supuestas miserias ajenas.




Por supuesto, nos queda la 2, que pocos ven, su Metrópolis, Documentos TV, antes su telediario, y algún buen canal autonómico, sobre todo los menos vistos como el 33 de TV3. Y en la Cuatro podemos ver cosas como Callejeros, los viernes a las 10, un documento excepcional, al estilo de ese gran programa que fue Vivir cada día. La empatía que demuestran los reporteros, la sensibilidad y ternura con la que se acercan a los personajes, son dignas de cualquier elogio, y desde luego, pese a la dureza de los reportajes, es lo mejor que se puede ver, el mundo real de verdad que se nos escamotea en tanto colorín de papel couché y tanta mansión llena de guardas de seguridad. El programa que dedicaron el viernes pasado al Raval de Barcelona, donde se sumergieron en las miserias de ese barrio chino, es todo un ejemplo. Parece difícil filmar a la gente mientras se pincha, o hace la calle, y que se despidan siempre con un apretón de manos o una muestra de cariño.
Así que no hay que perdérselo, reventemos los shares con mundo real.
P.S. Hoy suena Wait a minute, de James Taylor Quartet, una explosión de acid-jazz adecuada para una tarde de final de mayo.
Ah, mi amigo David Vela firma ejemplares en la Feria del libro de Madrid, así que no os lo perdáis y lo saludáis, decís que vais de parte de Julio Narrow y os dibujará algo a lo mejor: viernes 25 de mayo, de 18 a 20 en caseta 118 y sábado 26 de 12 a 14 en caseta 19. Os ponéis las aletas de bucear y la escafandra (la feria de Madrid ya se sabe) y os dais una vuelta.

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