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jueves, mayo 24, 2007




¿La televisión es nutritivaaaaaaa?









Hace muchos años, en un Un, dos, tres no sé si de los de Mayra Gómez Kemp, pudimos ver a El aviador Dro de su primera época, la del disco Alas sobre el mundo, cantando esa canción emblemática de la música de vanguardia de ese momento. Además tiene su aquél cantar esa canción en ese programa. Bueno, pues desde entonces la televisión ha ido empeorando, por lo menos la de gran consumo.




Recordar aquí lo que decía Lope de Vega sobre los gustos del vulgo es algo ocioso, soy de los que opinan que la televisión puede hacer programas de calidad que entretengan y formen, sin aburrir, sólo que, evidentemente, es más fácil, no sé si barato pero sí rentable, recurrir a la bazofia, a las fórmulas que ya funcionan, a Pantojas, Cachulis (o Papachulos, no sé cómo se llaman) y demás farándulas.




Probablemente, el programa más abyecto de la TV actual sea Cambio radical, auténticamente pornográfico en cuanto al uso de la emoción y de los bajos sentimientos, la exhibición impúdica (bonito título, Tom Sharpe) de las supuestas miserias ajenas.




Por supuesto, nos queda la 2, que pocos ven, su Metrópolis, Documentos TV, antes su telediario, y algún buen canal autonómico, sobre todo los menos vistos como el 33 de TV3. Y en la Cuatro podemos ver cosas como Callejeros, los viernes a las 10, un documento excepcional, al estilo de ese gran programa que fue Vivir cada día. La empatía que demuestran los reporteros, la sensibilidad y ternura con la que se acercan a los personajes, son dignas de cualquier elogio, y desde luego, pese a la dureza de los reportajes, es lo mejor que se puede ver, el mundo real de verdad que se nos escamotea en tanto colorín de papel couché y tanta mansión llena de guardas de seguridad. El programa que dedicaron el viernes pasado al Raval de Barcelona, donde se sumergieron en las miserias de ese barrio chino, es todo un ejemplo. Parece difícil filmar a la gente mientras se pincha, o hace la calle, y que se despidan siempre con un apretón de manos o una muestra de cariño.
Así que no hay que perdérselo, reventemos los shares con mundo real.
P.S. Hoy suena Wait a minute, de James Taylor Quartet, una explosión de acid-jazz adecuada para una tarde de final de mayo.
Ah, mi amigo David Vela firma ejemplares en la Feria del libro de Madrid, así que no os lo perdáis y lo saludáis, decís que vais de parte de Julio Narrow y os dibujará algo a lo mejor: viernes 25 de mayo, de 18 a 20 en caseta 118 y sábado 26 de 12 a 14 en caseta 19. Os ponéis las aletas de bucear y la escafandra (la feria de Madrid ya se sabe) y os dais una vuelta.

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