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martes, mayo 22, 2007





El deseo de lo real














Tomo el título de un artículo de Culturas, el excelente suplemento cultural que da La vanguardia (http://www.lavanguardia.es) los miércoles, imprescindible para saber muchas tendencias (horrísona palabra) actuales. Allí se hablaba del nuevo realismo en el cine, al hilo del estreno de la peli de Fernando León de Aranoa Los lunes al sol.






Pero yo hoy quiero hablar, aunque sea brevemente (una pila de trabajos de mi asignatura de Cine y literatura me reclaman y tiran de mi codo izquierdo) de los nuevos documentales en España, sobre todo de los que se centran en un personaje colectivo, una zona de una ciudad o un pueblo, más que los que ahondan en la vida de un personaje.




Hay en España un verdadero auge del documental, con obras premiadas en festivales de todo el mundo, obras que se ven poco después en los cines por su supuesto poco recorrido comercial, aunque hay que recordar que documentales de gran presupuesto como Bowling for Colombine, Una verdad incómoda o Farennheit 9-11 han sido un éxito.




Pero de los documentales de los que quiero hablar no son de los que congregan grandes multitudes en los cines, sino de los que llegan a pocos. De algunos de ellos ya hablé aquí, como En construcción, de José Luis Guerín, excelente visión de la vida en un pedacito del Raval barcelonés. Poco después vi otro de una alumna aventajada de José Luis Guerín, éste, El cielo gira, de Mercedes Álvarez, un bellísimo y lírico documental que nos muestra la transormación de un pueblo soriano en los últimos años.
Y ayer pude ver Aguaviva, de Ariadna Pujol, la visión de esta pequeña localidad de Teruel y sus cambios debidos a la necesidad de población y al llamamiento de su alcalde a familias extranjeras con niños a las que se les daban facilidades si se establecían allí.
El documental es precioso, se nota ese tiempo suspendido del verano donde no se hace nada más que ver pasar el día, la llegada del frío, los cambios en las mentalidades de los vecinos, las soledades, los miedos, las rencillas, la belleza de la vida sencilla, y su dureza. Aunque inferior a los otros dos que he nombrado, que me parecieron mucho más ricos en medios y puntos de vista, es altamente recomendable. En la página de Fnac, http://www.fnac.es lo tienen por 12 €, así que os lo recomiendo.
Y es que lo real es, a veces, bien contado, más interesante que la ficción. Y vuelvo a decir que en días próximos me ocupo de Callejeros, el docuemental que Cuatro dedican a la vida real en la noche de los viernes, prime time, mientras la bazofia llena las parrillas telesivas.
P. S. ¿Música? Pues no sé, no quiero recurrir a las cosas de Iñaki Peña en Radio 3, Trébede, que no me cae especialmente bien, así que podemos poner algo del rarito M. Ward que me llegó de manos de mi amigo Sergio Algora, Transfiguration of Vicent o Post-War, su último cd.

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2 Comments:

Blogger conde-duque said...

Me suelen gustar mucho los documentales para cine, desde la "Sinfonía de una gran ciudad" de Walter Ruttman, que es mi preferido. En construcción y El cielo gira sí las he visto, y me gustaron mucho. Habrá que ver esta de Aguaviva.
Un saludo.

3:19 p. m.  
Blogger narrow said...

Tengo "Sinfonía de una gran ciudad" y es una obra maestra del cine documental, de la "nueva objetividad", cada imagen es una fotografía para enmarcar.
Gracias por la visita.

1:47 p. m.  

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