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domingo, mayo 06, 2007




La mirada extraña









Uno de los subgéneros literarios que más me gustan desde hace años, desde que me puse a leer memorias y autobiografías de comienzos de siglo, son los viajes por España de esa época, teñidos en ocasiones de ensayo o de apreciaciones muy subjetivas. Creo que el primero que me leí fue el del comunista ruso Ilia Ehrenburg, España, república de trabajadores, que era como se definía a sí misma la 2ª república. Es un libro precioso, que no sé si se ha reeditado (estaba en Crítica, saldado) y que recomiendo fervorosamente. Luego seguí, creo, por Gerald Brenan, El laberinto español, que reconozco que me defraudó un poco. También Walter Starkie, Aventuras de un irlandés en España (ando buscando otro de él por el estilo, Don Gitano), también hoy difícil de conseguir y excelente.


La mirada de un extranjero sobre el país de uno suele ser muy esclarecedora, muy limpia de prejuicios y apriorismos, al menos de los propios del país, y siempre es una bocanada de aire fresco que reconforta, o incomoda, al lector. Los viajeros ingleses o centroeuropeos suelen ser los más observadores, por eso de la distancia.


Todo lo anterior para señalar que hoy he conseguido otro libro de viajes (por cierto, otro día dedicaré una entrada a los libros de viaje en general y os recomendaré a una amiga mía, Esther Ortas, una autoridad en el tema, pero eso será otro día). El libro de hoy es del personaje de la foto, el checo Karel Capek (la C lleva una marca que hace pronunciar Chapek, pero no sé dónde está), que inventó en su novela R.U.R. el término robot, "trabajador", imagen que os pongo aquí al lado. El libro es realmente delicioso, si vale la sinestesia, es breve, lleno de dibujitos del autor y de apreciaciones o apuntes cogidos del natural, muy frescos y chispeantes. Ah, el libro se titula Viaje a España (1930), y también es difícil de pillar, tiene sus buenos 18 años y está en Hiperión. Pero en Zaragoza, la librería Antigona, una de las mejores para conseguir rarezas (y es que su dueño, Pepe, es un amante lector y eso se nota) lo tenía, y sólo por eso ha merecido la pena el paseo hasta la zona universitaria.
P. D. Evidentemente no suena música robótica, aunque podría, si no el 2º lp de los australianos Go Betweens, Before Hollywood, por un motivo que os contaré otro día.

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