Utilizo esta sinestesia para referirme al olor del azafrán, un olor realmente espectacular y que no se olvida fácilmente. Alguna vez ya he hablado por aquí de el olor de la memoria, de cómo hay olores que se nos quedan ahí, en la memoria residente que diría un informático. Pues bien, en la mía está siempre el olor del azafrán que había en el pueblo de mi madre en estas fechas, cuando se recolecta y sus delicados brines se tuestan y se guardan por si acaso vienen épocas de vacas flacas. El azafrán es muy duro de cultivar, hay que recogerlo cuando el sol no se ha levantado del todo para que las rosas estén más cerradas y sean de mejor calidad, y eso, en estas fechas y en Teruel, supone unos cuantos grados bajo cero. Además, la flor del azafrán es muy pequeña y hay que cortarla con cuidado, por lo que el trabajo es muy duro y pesado.
En el pueblo de mi madre, Monreal del Campo, existe el único museo del azafrán conocido, que además enseña una amiga mía, que podéis visitar aquí (http://www.monrealdelcampo.com/museo.htm).
Es un cultivo que parecía destinado a perderse por la oferta de otros azafranes peores y más baratos (el azafrán se vendía muy caro, se decía que porque tenía usos farmacéuticos), pero parece ser que los italianos que se inventaron la etiqueta de Slow Food, al igual que han hecho con otros productos agrícolas en recesión, han decidido apoyarlo y protegerlo y parece que va a ir poco a poco remontando el vuelo y su bella flor morada con los estambres (brines o briznes) anarajados
y rojos volverá a florecer en mi memoria y a recordarme, cual magdalena de Proust, mi infancia.
y rojos volverá a florecer en mi memoria y a recordarme, cual magdalena de Proust, mi infancia.Mientras tanto, yo lo utilizo sutilmente en algunos platos, los arroces, el cardo con salsa de almendras, e intento recordar dónde comí un espectacular helado de azafrán.
P.S. Hoy se puede poner alguna música tradicional de esa que hace la Ronda de Boltaña, o los gaiteros de Estercuel o algo por el estilo. Aunque los más exóticos también pueden probar con música hindú como la que sonaba en "La boda del Monzón", peli llena de colorido anaranjado.
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