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martes, febrero 19, 2008




Un concierto en una lata








El sábado pasado estuve con mi amigo David Vela de concierto en Zaragoza, en un local que se llama La lata de bombillas, oyendo a Bart Davenport, este americanito que tenéis aquí arriba. A pesar de la falta de puntualidad, un concierto bonito, acústico, con canciones pop teñidas de dulzura y la melancolía de los ritmos de bossa. Yo tengo dos de sus tres cds, que me sorprendieron y gustaron. Éste, que siempre está saldado y que creo que es el último, es el que os recomiendo hoy.

La noche continúo entre cervezas y charla. La única pega que le puedo poner es que lo del tabaco en este país es de nota. No hay forma de salir por ahí por la noche a tomar una cerveza sin que todo tú acabes siendo un cenicero con pantalones. La excusa de que el extractor se lleva el calor y que por eso no lo ponen es tan mala e inconsistente como si te dicen que no ponen música en los bares porque la gente sufrirá luego problemas de oído. Una pena. Por algún sitio leí que para el 2010 en toda Europa no se podrá fumar en los bares de menos de unos metros. Eso espero, y a los de más metros, buenos extractores (en uso!), separación de zonas. Y, por supuesto, que en todos los sitios donde se coma algo no se pueda fumar.

Los demás lo agradeceremos.

P. S. Os dejo con una imagen de otro concierto en La lata para que veáis el porqué del nombre.

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viernes, febrero 23, 2007



En medio como el jueves





Esta frase tan curiosa me permite escribir algo a vuela pluma. Ayer, tras una clase de inglés, me fui a una bodeguita muy simpática de Tarragona donde sólo tienen tortilla de patata (muy buena, con cebolla, gordota, fría), embutidos y vino y, atención, noticia, NO SE PERMITE FUMAR. Es el primer sitio que me encuentro donde puedes comer algo y beber sin que nadie te eche el humo sobre tu cecina, bull negre o lo que sea. Lo agradecí tanto que se lo dije al dueño, y estuvimos pegando la hebra, que diría Delibes. Me comentó que había perdido un 30% de clientes, pero que lo agradecía en salud y malos rollos y que sus embutidos estaban más ricos, además. Así que hoy iré a comprarle vino y, tal vez, tomarme otro pincho de tortilla a su salud. Y le hago propaganda gratuita, Bodega celler Gras, C/ Gobernador González, 8.
Después había un concierto en acústico de ese señor que veis arriba, Eef Barzelay, que a casi nadie le dirá nada pero que es el lider de una banda de Nashville interesante que se llama Clem Snide y que os recomiendo: neo-folk, pop-country, baladas suaves... Me recuerda a Josh Rouse, y el concierto fue estupendo, pese a que tragué 10 veces más humo del que cabía en mis pulmones y que, al ser gratis, la gente estaba charrando sin parar, gritando, ajenos al artista que se contorsionaba y explicaba sus canciones con alegría y desaliño. Si va por vuestra ciudad, no os lo perdáis, me lo agradeceréis.

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