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martes, noviembre 13, 2007




Un lugar en el mundo (II)






Retomo esta serie que me temo que va a resultar exhaustiva sobre lugares del mundo donde me gustaría vivir. La primera vez nombré el Eixample-Ensanche barcelonés, y hoy quiero citar aquí La Baixa, el barrio lisboeta que se extiende desde la Praça Do Comerço que os pongo en la foto de arriba hasta la Praça do Rossío. Éste es un barrio racionalista, ideado por el Marqués de Pombal a partir del terremoto de 1755 que arrasó, por enésima vez, a la ajada y antiquísima Lisboa. Pombal conocía las teorías urbanísticas francesas y quiso que este barrio fuera una cuadrícula que los años y el carácter portugués fueron cambiando con los años, haciéndolo más anárquico de lo que Pombal quiso.


El barrio es una preciosidad de principio a fin, con ese color amarillo de muchas fachadas, y esos dinteles de piedra que sólo se ven en Portugal y Galicia y que dan ganas de pasarse allí horas y horas viendo pasar a la gente y al tiempo.


En otra ocasión ya os recomendé un libro de ensayos de un belga (¿o habría que decir ya sólo flamenco?), Stefan Hertmans titulado Ciudades, donde reflexiona sobre varias ciudades del mundo y sobre la atracción que sentimos por ellas. También comenté que una de las cosas con las que más me identifiqué fue en la predilección por las ciudades con río, ciudades en las que el tiempo avanza moroso, con meandros, con un ritmo diferente. Eso, siempre y cuando las ciudades miren al río, como pasa en Praga, Dublín, Oporto.

En algún momento dejaré escrito dónde quiero que dejen mis cenizas mis amigos el día que me muera, que espero, of course, que sea muy lejano, y es en el Tajo a la altura de la foto que encabeza esta entrada, en ese lugar donde el Tajo parece un mar y se ensancha hacia atrás y se estrecha hacia adelante, hacia Belén. Por allí, en el café Martinho de Arcada, iba a menudo Fernando Pessoa a consumirse y ver el Tajo meciéndose en sus venas.
P.S. Hoy suena un disco completa y absolutamente otoñal, el magnífico Way To Blue, de Nick Drake, todo un chute de melancolía. A vuestra salud.

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6 Comments:

Blogger Alfonso said...

Saudade... Coincido completamente (¡qué raro!). Y oír hablar portugués es otra de las maravillas que ha dado este planeta... Tenías que haber puesto los fados de Mariza de fondo

6:43 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

No conozco Lisboa y es, junto con Nueva York, una de mis asignaturas pendientes en mi larga y bastante completita experiencia viajera. No dudo de que puede ser un buen lugar para vivir, pero, de momento, prefiero no oírte hablar de tus cenizas, que bastante tenemos ya.
Un beso de
Poms.

10:19 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

No conozco Lisboa y es, junto con Nueva York, una de mis asignaturas pendientes en mi larga y bastante completita experiencia viajera. No dudo de que puede ser un buen lugar para vivir, pero, de momento, prefiero no oírte hablar de tus cenizas, que bastante tenemos ya.
Un beso de
Poms.

10:19 p. m.  
Blogger narrow said...

Gracias a Alfonso y Poms. Lo de los fados de Mariza era demasiado evidente, y además no era lo que estaba sonando. Hubiera puesto antes algo de pop portugués tipo Sétima Legiâo o Radio Macau. Lo de las ciudades por conocer y por volver, hay tantas...

11:34 a. m.  
Blogger Portorosa said...

He ido muchas veces a Lisboa, y, aunque prefiero el Barrio Alto, me encanta toda la ciudad.

No te había leído lo del libro del belga, y tiene muy buena pinta.

Un saludo.

10:59 a. m.  
Blogger narrow said...

Gracias, Portorosa, a mí también me encanta el Bairro Alto, el miradouro de San Pedro de Alcantara, la Plaza que hay al lado de la Uni, pero me parece que debe ser barrio de marcha y que vivir en según que sitios no será nada agradable. Lo de Hertmans está muy bien, pero es Pre-Textos, así que échale un ojo en la biblioteca y luego decides si te gusta el tono. Eso sí, esa colección de Metropolis a mi me gusta mucho.
Saludos.

11:16 a. m.  

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