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jueves, noviembre 01, 2007



Camino Soria




Para acabarlo de arreglar, mañana me voy, solo y triste, a Soria, se me ocurrió hace unos días y ahora no me quiero echar atrás.


Mientras, aunque sea un poema muy conocido, os dejo con éste de W. H. Auden, que me parece uno de los más bellos para algo tan triste.



PARAD LOS RELOJES

Parad los relojes y desconectad el teléfono,
dadle un hueso jugoso al perro para que no ladre,
haced callar a los pianos, tocad tambores con sordina,
sacad el ataúd y llamad a las plañideras.

Que los aviones den vueltas en señal de luto
y escriban en el cielo el mensaje “Él ha muerto”,
ponedles crespones en el cuello a las palomas callejeras,
que los agentes de tráfico lleven guantes negros de
algodón.

Él era mi norte y mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi día y mi noche, mi charla y mi música.
Pensé que el amor era eterno; estaba equivocado.

Ya no hacen falta estrellas: quitadlas todas,
guardad la luna y desmontad el sol,
tirad el mar por el desagüe y podad los bosques,
porque ahora ya nada puede tener utilidad.



P.S. Si cambiamos el género de los pronombres, ya está todo dicho.
Hoy, que estaba abierto todo, me he comprado un cd recopilatorio de Arab Strap, éste:

Espero que a la vuelta del viaje, mi ánimo mejore.
Lo siento.

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1 Comments:

Blogger Pilar said...

Hermosísimo el poema, incluso más por ser conocido y seguir rasgándonos el alma cada vez que lo leemos.

Hermoso también, aunque durísimo, tu dolor. Qué puta es la vida.

Si admites un consejo, siente tu dolor, no lo reprimas, admítelo como parte de ti en este momento.

El tiempo pasará. Y nunca será igual. Pero dolerá menos.

5:06 p. m.  

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