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domingo, febrero 18, 2007



Galicia, sitio distinto





En esta aburrida tarde de domingo invernal, de repente todo ha cambiado: en un programa de televisión de la 2, lo único que se puede ver, había un reportaje sobre Santiago de Compostela, y me ha entrado una morríña grado 9.
Uno no se siente de ningún sitio, cree que la tierra en la que uno nace no le da patente de bondad o de villanía, que uno tiene como patria la amistad y así todo puede ser mejor, pero en muchas ocasiones me he sentido gallego, porque creo que todos lo somos un poco, sobre todo si eres más bien contemplativo, lector, introspectivo, con lluvia interior en algunos días.
Me encanta Galicia, sobre todo Santiago de Compostela, la ciudad más bonita de España, si incluimos también Vitoria, Salamanca, Barcelona, San Sebastián y alguna otra tal vez. Pero Santiago es como un lugar en el que, cuando vas, ya tienes la sensación de haber estado. Me gusta la morriña, la sorna, la saudade, el albariño, el orujo, la literatura gallega, la piedra disfrazada perpetuamente de musgo...
Os he puesto una foto pequeñita de Álvaro Cunqueiro, mi autor favorito gallego, todo un clásico de la literatura que no siempre ha sido bien considerado. Me llegó hace más de 20 años de mano de mi amigo Alfonso y sus páginas me han dado siempre excelentes momentos: Merlín y familia, Un hombre que se parecía a Orestes, Las crónicas del sochantre, Fábulas y leyendas del mar, El pasajero en Galicia (que acabo de empezar y que me durará poco, y es el penúltimo libro, snif, que me queda sin leer de Cunqueiro), cualquier cosa que cojáis es estupenda y os llenará de ironía y alegría de vivir.
Sé que Galicia son muchas más cosas, y ya lo hablaré otro día (podéis visitar el blog de http://conde-duque.blogspot.com, otro letraherido, con buen gusto, y éste sí, gallego), pero hoy, la urgencia por poner algo al respecto me ha llamado.
P.D. Como no tengo ribeiro ni iba a abrir un albariño un domingo a estas horas, tomo un oporto comprado a la sombra, literal, de la Torre dos clérigos en Oporto, y oigo la música que aúna mejor la melancolía y la lluvia, Erik Satie, que después ha pasado a Bill Evans.

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5 Comments:

Blogger Alfonso said...

¡Qué bueno y qué extraño a la vez es ser de tantos sitios como uno ha leído y de tantos lugares como ha imaginado! Y lo mejor, coincidir en algunos de ellos con las personas apropiadas. Un saludo

6:40 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Muy bien, muchas gracias por la iniciación al cunqueirismo ilustrado, sólo falta hacer algo de justicia visitando y bebiendo en sus lugares.

3:19 p. m.  
Blogger Portarosa said...

Estimado Julio, descubrí este blog hace apenas una semana (ya no sé cómo), y me había quedado en W. Benjamin. ¡Y hete aquí que vuelvo y me encuentro con Cunqueiro!
Y me alegro, porque me alegra ver que se reconoce su obra y su talento, y me sorprendo, porque ya son varios blogs los que últimamente han hablado de don Álvaro.

Puede usted leer, si le apetece, esta entrada del blog Mi cama es una barca. Además de que le gustará, puede encontrar (y ya sé que le estoy dando demasiados consejos, sobre todo teniendo en cuenta que no me ha pedido usted ninguno), en el primer comentario, tres enlaces a otros tres posts míos sobre Cunqueiro. A lo mejor no le interesan lo más mínimo, pero a lo mejor le hacen disfrutar algo.

En cualquier caso, me alegro de la coincidencia. Y ya sabe que me tiene por aquí (y no suelo ser tan pesado, no se preocupe).

Un abrazo.

7:47 p. m.  
Blogger Portarosa said...

De perdidos al río:

Verá que en el blog que le dije se referencia, entre otras, una entrevista a Cunqueiro del antiguo programa de TVE "A fondo", disponible en Google. No se la pierda; de verdad, no se la pierda.

Y otro enlace, más personal, con el que puede hacer usted lo que más le apetezca: Mondoñedo.

7:54 p. m.  
Blogger narrow said...

Buf, al fin puedo contestar a todos, este nuevo blogger me despista. Gracias por dejar qaquí vuestras páginas, voy con frecuencia a ellas, aunque no sé por qué no siempre me permite dejar comentarios.

1:23 p. m.  

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