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jueves, noviembre 22, 2007






El viaje a alguna parte









Se está tiñendo de negro últimamente muy a menudo mi bitácora, y me recuerda a esa racha en la que se murieron Billy Wilder, Jack Lemmon, Walter Matthau y demás. Ayer le tocó al genial cómico (como le gustaba autodenominarse, y me parece una expresión muy adecuada, cómico, comediante) Fernando Fernán Gómez que en esta escena que os he puesto de una de sus mejores y más autobiográficas películas, El viaje a ninguna parte, está a punto de saltarle a la yugular a alguien, creo que a uno de esos Galvanes que llevaban el cine a los pueblos y les quitaban el pan a los cómicos ambulantes.

Con Fernán Gómez se muere, literalmente, un clásico de los que quedan pocos, de los que se recorrían España y Latinoamérica con un coche destartalado, de los que se conocen todo lo bueno de la literatura en español (inolvidable su Lucas Trapaza de la serie El pícaro), que han vivido todo y lo han escrito casi todo.

Yo me quedo con esta película negrísima, del año 1964, El extraño viaje, con muchas de sus interpretaciones, con su Viaje a ninguna parte, en libro (se ve que antes guión radiofónico) y sobre todo en película, con su teatro, con sus memorias El tiempo amarillo e incluso con su proverbial timidez que derivaba en mala leche y que tanta pena me da, ya que hace que mis alumnos recuerden a un intelectual con más de 200 pelis, escritor, pensador, por dos minutos de su vida en que mandaba a la mierda a un señor. Pero claro, esas imágenes las han visto docenas de veces y sus películas ninguna. Y así nos luce el pelo.

Además, esa misantropía de Fernán Gómez, ese retirado anarquismo en su torre de whisky, me lo hacían caer muy simpático.

P.S. Ayer en la SER pusieron al referirse a Fernán Gómez alguna banda sonora de pelis interpretadas por él, como La lengua de las mariposas o Belle époque, aunque hoy ya ponían alguno de sus tangos favoritos como Caminito o alguna interpretación de Gardel. Tampoco conozco nada más de sus gustos, así que ahí lo dejamos, tal vez sugiriendo los tangos acanallados de los madrileños Malevaje.

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4 Comments:

Blogger Pilar said...

Lo peor fue cuando algún medio comentó que ese mal genio era parte de una pose a la que de alguna manera le sacaba partido. No señor, no, esa mala leche era auténtica, original y seguro que justificada. Hay gente que se empeña en jodernos la vida, y lo peor es que lo hagan con buena intención, y a los que no queda más remedio que maldarlos a la mierda. Sólo los genios como Fernán Gómez pueden hacerlo con tanta contundencia. ¡Qué envidia!

12:34 p. m.  
Blogger narrow said...

Pues sí, sana envidia del que es libre y puede hacer lo que quiera, y además se ha podido ver que los óntimos tenían a FFG en altísima estima, que esa imagen de ogro era real, pero no la íntime.
Gracias por la visita.

2:16 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Interrumpo la lectura de "El tiempo amarillo", el libro de memorias de Fernando Fernán Gómez, para dejar aquí constancia de mi admiración por este irrepetible actor, escritor y director.
Apunto una de sus muchas geniales interpretaciones, la del honesto, íntegro y sensible maestro republicano de "La lengua de las mariposas". Cada vez que vuelvo a ver esta película acabo emocionándome con la escena final, en la que, camino de lo que será con seguridad su muerte, su anciana mirada nos deja adivinar su estupor y sorpresa al tiempo que tanta comprensión y ternura ante los forzados "insultos" del alumno al que él tanto había protegido. Como la vida misma.
Hasta siempre, Fernando.
Poms.

8:29 p. m.  
Blogger narrow said...

Pues sí, hasta siempre, aunque estos personajes, literalmente, no mueren nunca, porque su obra les perpetúa.
Gracias.

2:42 p. m.  

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