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jueves, octubre 19, 2006


Tierra

Una de las cosas que más me gusta es la tierra del pueblo de mi madre. Esta increíble foto de Álvarez Bravo me la evoca, aunque falte un elemento clave, el color. Si tenéis a mano el cd de Màrcio Faraco que recomendé hace unos días se parece muchísimo: es de un rojo intenso, con algo de ocre. Son arcillas, creo, pero siempre me ha fascinado. Hay algo telúrico, íntimo, en la tierra que vimos desde la cuna o los brazos de los padres o abuelos. Y a mí me gusta mucho el color de la tierra, o de la arena del desierto, o de un bosque umbrío con hojas de hayas o de robles. La película, algo fallida en mi opinión, de Julio Medem "Tierra", también hablaba de eso.
En verano, jugaba con mi primo, y sin embargo amigo, a provocar a pedradas enfrente de mi casa pequeños desprendimientos de la tierra que se había ahuecado en la pared de lo que llamamos castillo en Monreal, o también nos tirábamos por una cuesta de él con un saco de plástico haciendo de trineo...
Ya no se puede, pero sí que existe esa tierra que impregnó los ojos de mi infancia y que se quedó allí para siempre.
La peli de Medem se basaba en una abracadabrantemente bella canción de Caetano Veloso, "Terra", escrita en la cárcel, y que desde ya os recomiendo. Y también un libro de prosa de Xuan Bello titulado "Historia universal de Paniceiros", traducido del bable y sobre el que volveremos otro día.
Salud.

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