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lunes, octubre 30, 2006


Las castañas asadas

"La castañera asa los corazones del invierno", decía Ramón Gómez de la Serna en una de sus greguerías más líricas.
Me encantan las castañas, hay una pulsión infantil en el hecho de ir a un puesto (normalmente femenino) y comprar un cucurucho. Desde pequeño me ha gustado mucho ese sabor de la castaña asada, con un corte para que no salten. Me acuerdo de cuando te daban 20 por 25 pesetas (ya ha llovido desde entonces!, o más bien ha hecho aire), y como han ido subiendo, hoy irán ya a 2 € la docena o así. Cuando hacía frío, en esa época de modernez bohemia allá por los 80 en que mi prenda favorita era una gabardina beige de mi padre, cogía el paquete de castañas y me lo cambiaba de bolsillo para calentarme las manos. Cuando leí más tarde "La colmena", la excepcional novela de Cela, vi que Martín Marco en la postguerra también lo hacía, y me entró una infinita ternura hacia ese personaje desvalido y zarandeado.
He comido castañas en Zaragoza (muchas), Madrid, Lugo, Lisboa, Tarragona, Milán, y son muy diferentes, en algunos lugares las venden envueltas en ceniza, lo que las hace todavía más atractivas a la vista, los puestos no tienen nada que ver. Ahora, con la vitrocerámica en las casas, comerlas recién hechas oyendo, por ejemplo, a los Esclarecidos (sólo recuerdo una canción que dice "hay veces en que un huevo es igual a una castaña", de "De espaldas a ti") se hace difícil.
Veo en Tarragona a los jóvenes vendiendo castañas para sus viajes de estudios y me observó a mí mismo en camiseta y sudando y, claro, no es lo mismo.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Y no has comido "castanyas" en la Ciudad Condal??
Una catalana...

5:36 p. m.  
Blogger Alfonso said...

Tranqui, que creo que para el Día de difuntos las comerás... En cambio, a mí siempre me han parecido erizos de mar (o viceversa); no es una greguería, pero casi

10:51 p. m.  
Blogger narrow said...

A la usuaria anónima, no recuerdo si he comido castanyes en BCN, de hecho sólo recuerdo un puesto en las Ramblas, al lado del SEPU,pero no sé si he comprado alguna vez. Y a Alfonso, no me importa que se parezcan a erizos, me gustan también.

10:49 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

No, en camiseta y sudando no es lo mismo. Pero casi nada es lo mismo de hoy para mañana. Gracias a eso uno puede evocar y recordar que esta bien y, en este caso, te hace pasar un buen rato.

Creo que, además de lo buenas que estan, me gustan tanto las castañas asadas por lo que me traen de bueno al ánimo, aquí, lejos, cerca ... pero nunca en vitroceramica.

2:05 p. m.  

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