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miércoles, mayo 13, 2009






Coordenadas de un par










A veces ocurren coincidencias extrañas que parecen ejecutadas por un destino juguetón. De la muerte ayer de Antonio Vega ya se ha dicho tanto que no merece la pena añadir nada. Hace gracia oír a algunos ahora hablar bien de él cuando no se les ha oído nunca hacerlo antes. Ya lo decía mi abuelo: "Líbrate del día de las alabanzas". Y ahora va a resultar que Nacha Pop era un grupo que todos seguían, cuando la realidad es que sus conciertos de los ochenta eran bastante minoritarios y sus discos ni de lejos se vendían como los de Mecano, la Unión u otros grupillos de medio pelo que tuvieron todo el apoyo de los 40 subnormales y cía.








Lo que ha significado para muchos de los que empezamos a comprar discos en los ochenta es algo bastante inefable, personal e intransferible. Cada uno tenía su canción favorita por motivos variopintos anclados a la biografía personal del oyente. "La chica de ayer" es una maravilla, más sentimental que artística (no es su mejor canción, ni en letra ni en música), pero desde que pasó por las manos gilipollas de Enrique Iglesias ya no la he podido oír igual.






A mí, además del artista, me atraía el personaje, que descubrí hace muchos años en una entrevista en El País, puede que en la época (snif!!) de Moncho Alpuente, desde luego era algo así como 1986. Me pareció, y luego lo he confirmado en esas entrevistas afiladas que le ha hecho Diego Manrique, alguien con un poderoso mundo interior, dotado para la melodía y con un excelente gusto poético para la metaforización, a la vez sencilla y obtusa. Además, no iba de maldito, era así, y tampoco moralizaba en plan "chicos, yo soy muy resistente pero no me intentéis imitar". que su deterioro era visible, pues sí, pero ni lo escondía ni buscaba la conmiseración hipócrita de los demás. Ya sabía lo que hacía y que yo sepa, sus demonios los exorcizaba sin pedir ni molestar a nadie, así que gracias por la música y por su personalidad.




Por esas cosas del azar que decía (adán y raza, azar y nada), hoy se presenta el libro postumo de mi amigo Sergio Algora, No tengo el placer. Cuando lo vi, tuve que morderme los labios para no llorar allí mismo, en la fnac, pero considero que los mejores homenajes (además de hacerlos en vida) son disfrutar de la obra de los artistas, así que os lo recomiendo.


P.S. Buscaré una canción de Antonio Vega (me gusta más la desnudez de su obra en solitario que una cierta ñoñez e hiperproducción que tuvo en alguna época de Nacha Pop) para subir. Salud.

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2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Persiguiendo Caminos Solitarios, en medio de una Lucha de Gigantes, Ese Chico Triste y Solitario Se Dejaba Llevar ayer, al filo del mediodía, para encontarse, en Una Décima de Segundo, con su Chica de Ayer, Esperando a Nada, y nos dejaba con el recuerdo de sus canciones en el Penta y con los Relojes en la Oscuridad.
Desde este post, buscando El Sitio de Mi Recreo, Grité una Noche para darte las gracias por las canciones que nos dejas, Antonio Vega.
Elena.

11:20 p. m.  
Anonymous Esther said...

Gracias por el recuerdo sin almíbar, Julio, y por la mirada especular de lo que supusieron Nacha Pop y Antonio Vega para algunos de los que formamos parte de esa generación que se hizo joven en los '80.

De la época de Nacha Pop, yo tengo debilidad por la melancólica y evocadora "El sitio de mi recreo" y por "Atrás". Del periodo en solitario, siempre me impresionaron "Se dejaba llevar" o "Seda y hierro".

Buen acorde dominical y besos,

4:39 p. m.  

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